EL “PARTIDO HUMANISTA” HACE LA GUERRA SUCIA A SUS ANTIGUOS MILITANTES

19 de Diciembre, 2006

Ex militantes del “Partido Humanista” sufrieron acosos después de que se alejaron. La táctica de la secta consistía en ignorarlos; pero algunos fueron atacados. Quieren que si se vuelven conocidos mantengan la boca cerrada.

El escritor L. Osvaldo militó en la secta de silo (después convertida en Partido Humanista) entre 1970 y 1987. Diez años más tarde se dio a conocer como novelista y autor de relatos en España y Argentina. En entrevistas concedidas a la prensa de ambos países, comentó someramente su paso por la secta y la opinión que ésta le merecía. Coincidiendo con dicha circunstancia, empezó a recibir llamadas anónimas en su domicilio. Por otra parte, una reciente ex militante del Partido Humanista leyó unas declaraciones de Osvaldo a la revista LEA (Buenos Aires, noviembre 2000), y le envió un E-mail pidiéndole información. Estas son las palabras de Osvaldo que recoge LEA:

En 1970 mi vida tomó un camino que hoy puedo calificar como monstruoso. Una desviación en mi trayectoria vital: Ingresé en la secta de Silo. Si algo me queda de esa experiencia es que actualmente puedo presumir de conocer la génesis de la locura…

Seguidamente, con autorización de sofía S., se reproduce el contenido del e-mail que le envió a L. Osvaldo.

LAZARO:

MI NOMBRE ES SOFIA S.

TODAVIA NO TUVE OPORTUNIDAD DE LEER TUS LIBROS (HOY QUE LA CURIOSIDAD ME CARCOME PASO POR LA LIBRERÍA), TE CONOCI EN UNA ENTREVISTA QUE TE HIZO LA REVISTA “LEA” y en el sitio arteuna, ME LLAMO BASTANTE LA ATENCION, YA QUE ALLÍ COMENTABAS TU EXPERIENCIA EN EL MOVIMIENTO HUMANISTA.

MI HISTORIA ES DE UNA MILITANCIA EN EL SOCIALISMO TRUNCADA POR SU INCORPORACION A LA ALIANZA, DE ALLI PASE AL PARTIDO HUMANISTA SIN DEMASIADA INFORMACION BUENA AL RESPECTO, DESPUES DE DOS AÑOS Y DE MUCHAS DUDAS FINALMENTE ME FUI, NO PUDE CONVENCERME DE SU FILOSOFIA. TENGO 25 AÑOS, Y SIGO BUSCANDO UN LUGAR DONDE MILITAR POLITICAMENTE, NO ES FACIL, TAMPOCO IMPOSIBLE, EN ESTE MOMENTO ESTOY POR INGRESAR A LA UNIVERSIDAD POPULAR DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO, EN LA ESCUELA DE POLITICA Y DERECHOS HUMANOS.

QUISIERA QUE ME CUENTES UN POCO MAS ESA PARTE DE TU HISTORIA RELACIONADA CON EL M.H, PORQUE ME INTERESA, CUANDO EMPECE A INVESTIGAR SOBRE EL DESARROLLO POLITICO DE LA EPOCA, ME LLAMO LA ATENCION QUE SILO NO FIGURARA PRACTICAMENTE EN NINGUN LADO, EN NINGUNA BIBLIOGRAFIA SOBRE MILITANCIA POLITICA. TENGO POCA INFORMACION, Y QUISIERA, YA FUERA DEL MOVIMIENTO, BUSCAR MAS. PARA MAS DATOS, YO ESTABA EN UN GRUPO CON UNA PERSONA QUE CREO ESTA DESDE EL COMIENZO, ISAIAS NOBEL. LEI LA MAYOR PARTE DE LA BIBLIOGRAFIA, QUE ME PARECIO TERRORIFICA. CUAL ES EL FIN DEL MOVIMIENTO? ES UNA SECTA? SIGUE SIENDOLO AHORA QUE FORMA PARTE DE LA VIDA POLITICA EN ARGENTINA? YA QUE PARTICIPA EN ELECCIONES Y TIENE UNA DIPUTADA, LIA MENDEZ, EN LA LEGISLATURA. LOS ENCUENTROS QUE SE HACEN EN TODO EL MUNDO, LOS DRUMMOND, QUÉ FINALIDAD TIENEN? QUIÉN ES REALMENTE SILO Y LA GENTE QUE LO RODEA, ESTAMOS HABLANDO DE HIPPIES, DE NEW AGE, PERO SÓLO ESO, O HAY ALGO MÁS DETRÁS DE ESTA ORGANIZACIÓN?

BUENO, DISCULPÁ QUE ESCRIBI EN MAYÚSCULAS, PERO COMENCÉ ASÍ Y TENGO VAGANCIA DE VOLVER A ESCRIBIR TODO DE NUEVO.

HASTA PRONTO

SOFIA

PDTA: RECUERDO QUE EN TODOS LAS GACETILLAS HABIA UN SALUDO QUE A MI SIEMPRE ME COSTO MASTICAR “PAZ, FUERZA Y ALEGRIA”, LO SENTIA EN LA GARGANTA COMO UN HUEVO DURO TRAGADO A LA FUERZA.
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Contestación de L. Osvaldo

Estimada Sofía,

Necesitaría muchas horas para poder satisfacer, aunque sólo sea someramente, tu amplio cuestionario. De todos modos intentaré algunas respuestas. Antes que nada debo decirte que estuve en la secta de Silo desde 1970 hasta 1987. Isaías Nobel es de la misma época, aunque Mario Rodríguez (Silo) empezó su aventura sectaria en 1962. Ya casi no queda nadie de aquella primera hora: el siloísmo, igual que el estalinismo y el nazismo, es una iglesia caníbal. Por suerte con mucho menos poder de fuego que aquellas.

1- El Partido Humanista, al igual que “La Comunidad”, “El Poder Joven”, o, en los principios, “La Orden de Cronos”, han sido sucesivas pantallas de la secta de Silo. Por lo visto, con lo del Partido Humanista ha logrado mayor permanencia. Cuando a Rodríguez se lo ocurrió lo del Partido yo estuve presente. Recuerdo aquella reunión y recuerdo que se rió mucho de su propia idea, se jactaba de que la policía se lo pensaría un par de veces antes de detener a un humanista “Imagínense cómo quedarían los titulares de los diarios: ‘un humanista preso’. Lo del partido es una buena táctica” Así decía Rodríguez, quien siempre gozaba al sentirse el colmo de la astucia.

Fíjate Sofía en algo muy significativo: durante la dictadura de Videla y los generales desaparecieron y fueron asesinadas muchas personas: peronistas, socialistas, sindicalistas, comunistas, algunos radicales, muchos estudiantes, sacerdotes y hasta psicoanalistas, pero a los siloístas no les tocaron un pelo. Cuando en cierta ocasión fueron detenidos por error cerca de una docena, allá por 1977 ó 1978, enseguida los soltaron a todos. Sin embargo, cuando Rodríguez inventó el partido hablaron de la persecución de la dictadura. Rodríguez siempre admiró a los tiranos: Stalin, Mao, Hitler (”Paz, fuerza y alegría” es un saludo típicamente hitleriano), pero sobre todo le gustaban sus tácticas. Imitando a Goebbels, él siempre fue fiel a la máxima que dice “miente que algo queda”.

Sería larguísimo exponerte la ristra de argumentos que justifican mi alejamiento de la secta y la repugnancia que actualmente siento por ella y por Rodríguez (alias Silo), su patrón y principal beneficiario. Pero voy a referirte una anécdota que tal vez te ilustre más que mil argumentos. A veces, pese a los reparos de las mentalidades rígidas, una anécdota es la que mejor nos pinta las cosas:

En el verano de 1986 (en Argentina) estuve viviendo unos días en la casa de Silo: un lujoso chalet con pileta de natación, en un suburbio residencial de Mendoza. Me encontraba allí porque “el maestro” no estaba muy conforme con el modo en que me relacionaba con la gente de los grupos que yo”orientaba” en España (así se decía entonces en la secta: “orientar”, un eufemismo para reemplazar “mandonear”). Rodríguez me había invitado a fin de “reeducarme” por llamarlo de alguna manera. Al igual que los padrinos de la mafia, quería arreglar las cosas de “buena manera” y que yo y la gente de mis grupos nos disciplináramos.

Bien, vayamos al hecho que dio la puntilla a mis ganas de terminar con Silo y su empresa particular. Una tarde, nos encontrábamos en la pileta, dándonos un remojón, Silo, sus hijos entonces pequeños, muy rubiecitos y muy blancos, y yo. También se nos había unido una chiquita morena, como de seis o siete años, que era la hijita de una criada que venía a limpiar la casa del “maestro”. Rodríguez conversaba conmigo y jugaba con sus rubios hijitos, pero ignoraba de manera casi hiriente a la chiquita morena que se desvivía por llamar su atención. Fue esa actitud la que terminó de convencerme de que había estado muchos años a las órdenes de un canalla y un hipócrita.

En fin, hubo muchas otras cosas, pero como te dije al principio, sería largo enumerarlas. De todos modos, que te quede claro que fue aquello lo que terminó de decidirme. A veces son pequeños detalles los que dan vuelta una situación. De cualquier manera todavía permanecí un año más en la secta. También sería largo de enumerar los motivos que impidieron que me alejara de inmediato. Tuve mis razones.

Sofía, no sé si te habré sido de alguna utilidad, pero espero que así sea. Si te sirve para algo, puedes comunicar estas opiniones mías a tanta gente como quieras hacerlo y por el medio que te parezca más adecuado. De Silo hablo someramente en mi novela “Conversación con el monstruo” (Emecé) y en un libro de humor que no está en Argentina: “La bodrioteca de Osvaldo”. Entre los textos “bodrios” que comento hay parte de la bibliografía siloísta.

Te mando un amistoso saludo.

L. Osvaldo

Ap. correos 179-08870 Sitges (Barcelona) -Spain

Osvaldo1@worldonline.es (correo preferente)

Sofía S., autorizada por L. Osvaldo, dio a conocer la respuesta de éste a algunas personas que aún permanecen en la secta. De tal modo, también llegó a leerla el señor Isaías Nobel. A continuación se transcribe el E-mail que el señor Nobel le envió a L. Osvaldo.

Cómo podés mirarte al espejo cada mañana, sin que una náusea profunda y monstruosa te inunde como una marea? Cómo podés mentir y manipular de tal manera, sòlo para poder ganarte unos manguitos como escritorzuelo de cuarta, viviendo como un carancho alimentado con la propia putrefaccion? Solo para poder comerte unas cosas,tirarte unos pedos, cojerte alguna mina (como en los viejos tiempos de La Paz, cuando eras un tremendo rebelde, pero ahora sin papa Osvaldo que te mantenga gracias a la venta de colchones y mangueras).

No tenes mas la parrilla en Sitges, ché? Al chori, al chori! Mejor ser escritor, mas si uno ha resucitado y ahora se llama Lázaro. Ultima pregunta: trabajás solamente para vos free-lance, o la Iglesia y la SIDE te tiran unos mangos? O el PSOE quizás? O te ha conchabado el Jordi Pujol?

En fin muchacho, que abajo te has venido. Bueno, a lo mejor cuando resucites la proxima vez te ira mejor.

Good luck precioso!!!!!

Isaias, el de LA SECTA

Comentarios de L. Osvaldo sobre el texto del señor Isaías Nobel

Allá por los años treinta del siglo pasado escribía José Ortega y Gasset en su libro Ideas y creencias: “Antes de examinar una doctrina conviene fijarse bien en quien la emite y sustenta. Ello nos ahorra, a veces, buena porción de trabajo.” Traigo esto a colación, no porque el señor Nobel haya inventado doctrina alguna (él se conforma con repetir las monsergas de su ídolo carnal), sino porque se da la circunstancia de que es una suerte de consejero psicológico de la secta en la cual milita. Él es parte del “sector apoyo”, antes llamado “sector servicio”. Para que nos entendamos, se trata de una mezcla de comisario político, confesor y sacerdote parroquial; su misión es velar por las equilibradas emociones y la ortodoxia mental de la feligresía siloísta, encuadrada bajo el rótulo de “Movimiento Humanista”. Se parte del supuesto de que un miembro del “sector apoyo”, sobre todo cuando como en el caso de Nobel, lleva más de treinta años trabajando su cerebro en la secta, tiene un estilo ecuánime y rechaza las “emociones negativas” (así dicen en la secta). En otras palabras: un miembro del “sector apoyo” (antes “sector servicio”) no debería manifestarse como la madama histérica de un prostíbulo del bajo. Al menos eso es lo que propugna el “Movimiento Humanista”, que en una época parecía hallarse muy interesado por “el equilibrio y desarrollo armónico del Ser Humano”. Por eso me parecen oportunas las palabras antes citadas de Ortega y Gasset. Tan oportunas me parecen, que no puedo resistir la tentación de repetirlas: “Antes de examinar una doctrina conviene fijarse bien en quien la emite y sustenta. Ello nos ahorra, a veces, buena porción de trabajo.”

Recuerdo que hace años, hallándose alojado en mi casa de Sitges, Isaías Nobel me contaba, compungido, el modo en que Silo (Rodríguez) lo hacía sufrir y llorar en Canarias porque a Isaías se le había escapado un comentario que al “maestro” le había caído mal. Sí, recuerdo cuando el señor Isaías Nobel me contaba que iba llorando detrás de aquél; llorando con lágrimas verdaderas, y pidiéndole que le perdonara, porque Silo le había dicho que hiciera sus valijas y se fuera del retiro. Recuerdo que en aquellos momentos sentí una profunda piedad por Isaías Nobel. Quien haya leído el mea culpa de Bujarin, antes de ser liquidado por Stalin, sabrá a qué me refiero. En efecto, sentí mucha piedad. Volví a sentirla durante el tiempo que estuvo en desgracia y el “maestro” lo ignoraba y lo trataba como el dictador Trujillo trataba a sus lacayos (recomiendo la lectura de La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa: los manejos de Trujillo con sus secuaces se asemejan mucho a los de Silo con los suyos). Al oír, entonces, los lamentos desconsolados del pobre Isaías Nobel, no pude menos que sentir lástima. No digo verdadera piedad, pues no me gusta la hipocresía, pero al menos sí lástima.

Aquel sentimiento de lástima aún perdura, de modo que no puedo corresponder al odio del señor Isaías Nobel. No, no lo odio ni lo comparo con un carancho ni un cerdo ni con ningún otro ser viviente que no sea el ser humano. Son los de la secta los que animalizan a sus contrarios. Viene a mí memoria cuando, recién constituido el “Partido Humanista”, Silo tuvo la ocurrencia de bautizar a todos los otros poderes como “cerdocracias”. Por ese entonces un tal Tito, una especie de “interventor” que me había impuesto Silo, llegó a mi ciudad, pidió dinero a mis relaciones, y me presionó para que lo llevara en mi coche unos ochocientos kilómetros, con la excusa de que se trataba de un viaje “al servicio de la causa”. En realidad, el tal Tito quería visitar a su suegra, en la ciudad de Palencia. Durante el trayecto se hurgaba la nariz. Paramos a comer y vi cómo ingería tallarines con los dedos. En ese momento tuve presente que la secta no se consideraba a sí misma una “cerdocracia”.

De acuerdo: todas estas anécdotas son miserables. Pero es que no de otra cosa están hechos los materiales primarios de la secta. Las relaciones piramidales entre sus miembros son mezquinas y tortuosas; la maledicencia impera en todos los niveles. Una secta caníbal, a imagen y semejanza de su fundador.

Silo, gran lector de solapas de libros, ha intentado dotar a su “movimiento” de una pátina filosófica: Primero un poquito de geopolítica nazi y una pizca de Gurdjieff y Ouspensky, sin olvidar la astrología y los biorritmos. A continuación sacamos la geopolítica nazi y en su lugar ponemos a Marcuse. Ahora tenemos un tanto de Gurdjieff, otro tanto de Ouspensky, los biorritmos, y un poquito de Marcuse. Enseguida sacaremos al tandem Gurdjieff-Ouspensky y pondremos a Sartre. Ahora tenemos a Sartre y Marcuse, pero sacaremos a Marcuse y en su lugar colocaremos a Heidegger, algo de seudo alquimia, las imposiciones de manos, el “doble”, los contactos con misteriosas energías, y, por qué no, el Vidente Miguelius, de Madrid (http://www.telerelaciones.com/bienvenido.htm). Entre medio ubicaremos a Buda y Nietzsche. Todo ello guarnecido de un galimatías chabacano y simplificador; la Biblia junto al calefón. Eso es el Siloísmo: una colcha hecha de retazos de todos los colores, como las que hacían nuestras bisabuelas. Los retazos siloístas están mal cosidos, pero los métodos totalitarios y la demagogia goebbelsiana han pasado el examen. No hay doctrina verdadera, y con sólo rascar un poco, nada más que un poquito, no tardamos en hallar los miserables materiales primarios que mencionaba en el párrafo anterior.

Pero estaba diciendo que no comparo al señor Isaías Nobel con ningún animal. Yo a él lo acepto como ser humano, aunque él no quiera hacerlo conmigo. La lástima que me inspiraba cuando lloraba a moco tendido por Silo ahora es mayor. Me apena sobre todo que se haya visto obligado a mandarme un mensaje tan desaforado, tan poco imaginativo y elegante. ¿Qué pensará hacer a continuación? ¿Se lo mostrará al “maestro”, para que vea lo leal que es y cómo le indignan los ataques a su divina persona, que lo empujan a defenderlo con tanta furia y bizarría? ¿Ya lo habrá hecho? ¿Esperará que el “maestro” le pellizque la mejilla y diga: “Muy bien, eres un buen chico, Isaías”? ¿Cuál es la propina que esperará recibir? En todo caso, ¿le lamerá la manita? Por si al señor Isaías Nobel le sirviera de algo, debo informarle que el SIDE, la Iglesia, el PSOE y Jordi Pujol pagan mejor… y siempre humillan menos. Yo podría recomendarlo.

Cito unas frases de George Steiner, de su libro Nostalgia del absoluto (1974) …seguramente ésta es una de las claves del misterio de por qué muchos de los hombres y mujeres jóvenes más valiosos de las generaciones pasadas, ante la evidencia absolutamente aplastante de los campos de concentración, ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca, ante el cesarismo asiático de Stalin, continuaron sin embargo sirviendo a esa causa, creyendo y muriendo por ella. Si se quiere comprender el fenómeno de esta clase de conducta, sólo puede hacerse a la luz de una visión mesiánica y religiosa, de la gran promesa que dice que te abrirás paso a través del infierno, hundido en él hasta el cuello si es preciso, porque estás en el camino señalado por el destino, en el camino profético hacia la resurrección del hombre en el reino de la justicia…

Anteriormente comparé las expresiones extemporáneas de Isaías Nobel con las que podría imaginarse que soltaría la madama de un prostíbulo del bajo, pero después de copiar las frases de Steiner; después de escribir la que dice “ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca”, recordé que esa manera de dirigirse a los opuestos a la secta (la que me dedica el señor Nobel) es más parecida a la de policía argentina de los años setenta para tratar a los detenidos. Lo sé por experiencia. Algunos siloístas –que suelen ser melifluos para captar gente– cuando se ponen hostiles hablan como “la cana”. Quizá sea esa su verdadera vocación. Así que quito lo de “madama” y digo que Isaías Nobel insulta como un “botón”.

Por otro lado, me extraña que entre sus insultos el señor Nobel no haya incluido el de “resentido”. Me acuerdo que en una época era el mote preferido para calificar a los “caranchos” y “escritorzuelos” como yo. Cuando alguien criticaba al “maestro” o a la secta, enseguida quedaba en claro que era un “resentido”, y eso zanjaba el asunto: no había necesidad alguna de estudiar los argumentos del crítico. ¡Resentido y ya está!

Otra forma siloísta de descalificar al crítico consistía en decir que era un “alterado”. Era una descalificación astuta, y también me extraña que Isaías Nobel se haya privado de usarla. Cuando a cualquiera se lo consideraba un alterado, quedaba desacreditado mentalmente. Algo así como lo que hacían los estalinistas de última generación con los disidentes, a los que llamaban locos y mandaban al manicomio. Ahora bien, semejante adjetivo tenía su contrapartida: la consideración de que los siloístas, sobre todo aquellos que llevaban mucho tiempo en el “trabajo” (no sé si a su vaciado cerebral todavía seguirán llamándole “el trabajo”), eran el no va más del equilibrio mental, la paz interna y la no-violencia. Lástima que el mensaje histérico de Isaías Nobel parezca desmentir tales supuestos. Uno no puede menos que preguntarse ¿Para eso le han servido al señor Isaías Nobel treinta años de autoconocimiento, psicofísica, intrigas de conventillo, transferencias guiadas, teledioles de fuerza, más intrigas de conventillo, caídas en desgracia, militancia callejera, meditación trascendental, catarsis, autotransferencia, humillaciones, yoga sexual y churrasco con naranjada y empanadas en casa del “maestro”? ¿Ese es el producto logrado?: ¿Esa es la no-violencia y el tender puentes que propone el siloísmo? La verdad es que le debo un reconocimiento: Si él es el producto de treinta años de siloísmo, compruebo una vez más que al irme no perdí nada de lo que nunca existió ¡Qué alivio! No perdí nada y en cambio gané un futuro; sólo perdí los diecisiete años que estuve allí. Diecisiete años robados a la vida. Si la vida es tiempo, quien te roba el tiempo te asesina un poco. En ese sentido, Silo nos ha quitado a muchos, trozos grandes de vida. Al señor Nobel también, aunque su deterioro mental le impida comprenderlo y lo lleve a chupar vida de otros, a favor de Silo. Isaías Nobel no sabe lo bien que lo pasa uno en las tinieblas exteriores, sobre todo gracias a los pagos de la SIDE, la Iglesia, el PSOE y Jordi Pujol. Especialmente gracias a los pagos de Jordi Pujol, sólo con ese dinero me doy la gran vida. Mucho más que cuando me mantenía mi padre.

Sé que Isaías Nobel es un hombre de fe. También sé que, como dice Silo, él cree que “la fe es útil”. No quiero burlarme de su fe; de su fe “violenta e injustificada” que dio lugar a su fanatismo y le impuso “su paisaje afiebrado” (frases de Silo en su folleto La mirada interna), pero no puedo evitar que su fanatismo me haga gracia, y también pienso: “menos mal que los siloístas dicen que no son violentos, menos mal, al menos, que no tienen poder de fuego…”

Pero, como ya lo he expresado, no lo odio. Sin embargo, debo admitir que mi falta de odio no está exenta de gratitud. En aquel entonces, y con relación a sus lloros de Canarias tras los pasos de su fürer Silo, pensé que si la secta y su amo y señor eran capaces de llevar a tales extremos de servilismo y humillación a un ser humano (reitero que Isaías Nobel ha sido siempre un ser humano; nunca “un carancho alimentado por su propia putrefacción”), si podían lograr que un ser humano se rebajara hasta lograr deshumanizarlo de tal modo, lo mejor para mí y para cualquiera consistía en alejarse a buena distancia de esa máquina de picar carne. Sí, le estoy agradecido, aunque hube tardado algunos años en tomar la decisión de irme.

Lo repito: no odio al señor Isaías Nobel. Cuando imprimí su e-mail y lo mostré a algunos amigos, muchos comentaron: “¡Pobre tipo!”. Algunos de esos amigos opinaron que su furia estaba sustentada en la envidia: “Fijate cómo hace hincapié en el dinero”, decían. “Parece que lo tiene muy preocupado tu carrera literaria”, decían otros. “Sobre todo, está muy interesado en el tema de si te mantenía tu padre, y también en el otro de si tenías muchas mujeres”. “¡Pobre tipo!”, volvían a decir. Y otros echaban más leña al fuego: “Es que ya es muy mayor para irse de la secta. ¿Adónde va a ir?” Les hice notar a mis amigos que cuando frecuentaba a Isaías Nobel él era miembro del “sector servicio”, la rama de la secta que se ocupaba de los asuntos sicológicos y espirituales. Para qué lo habré dicho, me preguntaron si no habría querido decir “el sector servicios”, el que se ocupa de las letrinas y todo eso. Para sostener semejante afrenta se apoyaron, sobre todo, en la índole del e-mail y en el lenguaje que utilizó Nobel, y que parecía destinado a desmentir lo que podría sugerir su apellido.

Y ahora, permítaseme responder a los términos del e-mail que me envió el señor Isaías Nobel:

“¿Cómo podés mirarte al espejo cada mañana sin que una náusea profunda y monstruosa te inunde como una marea?”

Lo cierto es que mi primera reacción fue de risa. Me causó gracia, más que nada, la ampulosidad y el exceso de adjetivación: parecía una letra de opereta. Tuve la tentación de contestarle que mi imagen no aparece en los espejos, puesto que soy un vampiro. Sin embargo, no me pareció un buen chiste. Sobre todo, temí que acabara creyéndolo. Si el señor Isaías Nobel cree en Silo y en las conspiraciones de la SIDE y Jordi Pujol, entonces podría llegar a creer cualquier cosa, por ejemplo, en la existencia de un complot judeo-masónico.

“¿Cómo podés mentir y manipular de tal manera, sólo para poder ganarte unos manguitos como escritorzuelo de cuarta, viviendo como un carancho alimentado con la propia putrefacción?”

Esto ya se pone más interesante. Vamos a ver, ya que hablamos de mentir: Isaías Nobel, a menos que esté loco del todo, no puede creer de verdad que alguien pudiera pagarme por mentir o por decir la verdad acerca del siloísmo, del Partido Humanista y del Gran Fürer Silo. El fenómeno del siloísmo y de su pantalla, el Partido Humanista, tiene muy poco interés para nadie. En términos periodísticos, no es noticia. Si alguien quisiera “calumniarlo” no encontraría mercado y nadie le pagaría. Está considerado una estupidez organizada, y no es noticia. A los únicos que les interesa son a los que están adentro. Mucho más noticia son sectas como los Hare Krishna y otras. Si realmente los “humanistas” quieren ser noticia deberían suicidarse, como hicieron los de Guyana. Ya hubo entre ellos algún suicidio aislado, pero no fue suficiente. De todos modos, me parece preferible que sigan viviendo, y, más que nada, que dejen vivir a los demás.

Pero volviendo al asunto: Isaías Nobel no puede creer de verdad que yo pudiera mentir “para ganarme unos manguitos”, como dice él, así que el que miente es él. Y lo peor es que lo sabe y sabe que yo lo sé, quiere decir que su texto no me tiene como destinatario. Su texto tiene por destinatario a la persona que le mostró el e-mail, en el cual vierto mis opiniones, y, sobre todo, tiene por destinatario al Gran Fürer Silo, ante el cual quiere aparecer como defensor de su “buen nombre”.

Otro punto interesante es aquel de “los manguitos” que me podría ganar. No importa si como escritorzuelo de cuarta o de séptima, lo que importan son “los manguitos”. Mulah Nasr Edim dijo que la lengua va donde la muela duele, y está claro que el tema de “los manguitos” a Isaías Nobel le interesa mucho. “Poderoso caballero es don Dinero.”

“Escritorzuelo de cuarta…”

Bueno, Señor Nobel, cada uno hace lo que puede. Ya sé que es más prestigioso ser comisario político, confesor y encargado de los servicios de una secta, pero no todos podemos alcanzar tal estado de santidad. Prometo que haré lo posible por llegar a escritorzuelo de tercera. Es curioso, eso de “escritorzuelo”, “pintorzuelo”, “intelectualete”. Recuerdo muy bien que eran los términos que usábamos en la secta (digo usábamos, confieso, con vergüenza, que alguna vez yo también participé en la estupidez); que usábamos en la secta, digo, para calificar a los artistas e intelectuales ajenos o contrarios a la máquina de picar carne.

No sabe el señor Nobel cómo sufro por el hecho de que me haya calificado de “escritorzuelo de cuarta”. Hasta ahora yo creía ser simplemente un escritor, pero resulta que soy apenas un escritorzuelo de cuarta. Me pregunto: ¿Si volviera a ingresar en la secta (en el caso de que quisieran admitirme) y escribiera panegíricos al “maestro”, como ya lo hice en pasados y tristes tiempos, podría llegar a ser, al menos, un escritorzuelo de segunda?

“como un carancho alimentado con la propia putrefacción…”

No. Esta frase no la comento. Esta frase se comenta por sí sola. ¿Conocerá el señor Nobel la anécdota de Buda, que al ser insultado dice que no acepta el regalo y lo devuelve a quien se lo obsequia?

“Sólo para poder comerte unas cosas, tirarte unos pedos, cojerte alguna mina…”

Me pregunto si tales imágenes, surgidas del antidiluviano cerebelo de Isaías Nobel, provienen de problemas intestinales que pudiera tener, o, sobre todo, en lo que hace a los “pedos”, está relacionado con su desempeño en el sector servicios. En cuanto a “Cogerme alguna mina” ¡Qué mentalidad tan animaluna y calenturienta la de este nobel bruto! Ya que le interesa tanto mi vida personal, quizá debería informarle de que me llevo muy bien con mi mujer y soy absolutamente monógamo. No necesito más. No hago un dogma de dicha actitud ni pretendo imponérsela a otros, simplemente describo mis tendencias. Y en lo que hace al señor Nobel: ¿le gustaría a él ser escritorzuelo de cuarta para satisfacer sus más ocultas aspiraciones? Lamento defraudarle, hay mucha leyenda en eso de los escritores galantes. Me parece que le trabaja demasiado su cabeza de nobel bruto. El problema es que le trabaja mal. No sé si recomendarle un psiquiatra o un sexólogo. ¿Por qué no una experiencia guiada seguida de una autotransferencia con catarsis y telediol de fuerza, todo junto?

” …cojerte alguna mina (como en los viejos tiempos de La Paz, cuando eras un tremendo rebelde, pero ahora sin papá Osvaldo que te mantenga gracias a la venta de colchones y mangueras).”

Esto también es interesante. Sobre todo, lo es por varios motivos. El primero, es que me asombra lo interesado que el señor Nobel ha estado siempre en mi vida y la de mi familia. Por mi parte, debo reconocer que jamás supe gran cosa sobre él. La verdad es que nunca me interesaron su persona y sus familiares. Me siento en deuda con el nobel bruto por el hecho de que me haya sido tan por completo indiferente, mientras que por su parte tanto se dedicaba a espiar mis asuntos personales. La verdad es que yo nunca pude hacer esas cosas. Nunca tuve estómago, y eso que soy un carancho alimentado con mi propia putrefacción. Pero a tanto no llegaba. ¡Bravo, señor Isaías Nobel! Pero bueno, ya que al nob. bru. le interesa el asunto, le diré que, en efecto, mi padre me mantuvo durante todo el tiempo que lo necesité. Me mantuvo y nunca me lo echó en cara. Creo que fue un magnífico padre y también creo que le debo gran parte de mi felicidad actual, ahora que ya no me mantiene y yo no lo necesito. Aunque ojalá pudiera hacerlo. Me gustaría por él.

Pero, puede tranquilizarse el nob. bru., no es el único de la máquina de picar carne que se mete en la vida de los otros. Como él bien sabe, se trata de un deporte propio de la secta. En realidad pasa en todas las sectas.

Ahora bien, veo que el nob. bru. no está del todo enterado, así que voy a informarle mejor. Aparte de colchones y mangueras, el negocio de mi padre también tocaba otros rubros: guantes de cirugía, planchas de goma para aislación, etcétera. ¿Le interesa al nob. bru. la lista completa o se da por satisfecho? Sé que muchos de la secta siempre mostraron un profundo interés por los temas comerciales y monetarios. En todas estas minucias y mezquindades radica la doctrina verdadera del Partido Humanista, y no en lo que declara públicamente. Repito lo que dije en algún párrafo anterior: “no de otra cosa están hechos los materiales primarios de la secta”.

Lo que sí está claro es que el señor Nobel cree que en aquella época yo era un bohemio terrible. Ignoro de dónde saca esas historias, seguramente de fantasías que le contó el lumpenaje sectario. No recuerdo que él y yo hubiéramos salido nunca de parranda. Por otro lado, mejor así: siempre lo consideré un tipo demasiado solemne, acartonado y aburrido. Aunque ahora, a la vejez, parece que ha cambiado. Ahora el nob. bru. da la impresión de ser un completo histérico.

Sigamos con las minucias y morbosidades. ¿Qué otra cosa hay en esta sórdida historia? Al fin de cuentas, ésa y no otra es la sustancia de las “nobelas” decadentes. Como decía, no salíamos de parranda, pero nos veíamos a veces. Siempre recuerdo cuando el nob. bru. vino a casa y me usó de pañuelo de lágrimas por su caída en desgracia con Silo.

La última vez que nos vimos, ¿se acordará el nob. bru.?, fue en el café al paso de Santa Fe y Callao. Yo había salido hacía poco de la secta, y seguramente él lo sabía, porque no estuvo muy efusivo. A pesar de que unos años atrás fui hospitalario y de que me usó como pañuelo de lágrimas. Recuerdo que vestía un traje precioso y yo se lo elogié de todo corazón. Entonces, sonriendo de costado, él nob. bru. dijo, con el mismo tono y actitud gestual y corporal que el Fürer Silo: “Sí, es el disfraz. Uno se disfraza cada vez que se necesita” ¿Se sentiría el colmo de la astucia al hablar así el señor Isaías Nobel? Recuerdo esas palabras porque sé que las había tomado prestadas del “maestro”. Él es quien habla de esa manera y dice esas cosas. Todos los otros nobs. bruts. imitan al Gran Fürer. Yo tomé cuenta de su actitud corporal, que consiste en ponerse tieso y juntar mucho las nalgas, como tratando de evitar que entre un cuerpo extraño entre ellas. Silo lo hace. Ese es el disfraz. Los adeptos de Silo siempre van disfrazados; con o sin traje.

Como iba diciendo, a pesar de que el señor Isaías Nobel pueda meterse con mi vida personal, a mí, hasta ahora, nunca se me habría ocurrido hacer otro tanto con su vida. Nunca supe cual era la fuente de ingresos de su familia. No lo supe ni me interesó. Tampoco sé si también lo mantuvo su padre o si siempre se ganó la vida tirando del carro, con su propio sudor de nobel bruto, como un luterano o un calvinista de principios. Pero sobre todo, fuera cual fuese el conflicto entre los dos, jamás se me hubiera ocurrido, antes de hoy, mentar a su padre. Esas cosas no se hacen, ¿no se lo habrá enseñado el “maestro”? ¿No se dice nada al respecto en “La mirada interna” o en el programa político del Partido Humanista?

“¿No tenés más la parrilla en Sitges, ché? ¡Al chori, al chori!”

Otra vez noto que el nob. bru. está interesado en mi forma de ganarme la vida. No tiene importancia, no me molesta. Solamente, me gustaría hacerle saber que nunca tuve una parrilla. Aunque no me hubiera disgustado haberla tenido. Pero le informaron mal: apenas trabajé de parrillero por unos meses, en un restaurante, al llegar a España. ¿Por qué? ¿Le parece deshonroso tal trabajo al nob. bru.? Lo de “¡Al chori, al chori!” ¿Qué se supone que es? ¿Una burla? Si es una burla, no se imagina el nob. bru. cómo tiemblo. Eso sí que es sentido del humor y la chacota… ¡Qué ingenioso e incisivo el nob. bru.!

“Mejor ser escritor, mas si uno ha resucitado y ahora se llama Lázaro.”

Cómo que escritor. ¿No habíamos quedado en que era un escritorzuelo de cuarta? A ver, pongámonos de acuerdo. Por otro lado, qué bien que sepa el nob. bru. que ahora he resucitado y me llamo Lázaro. ¿Se habrá leído el nob. bru. todos los artículos sobre mí que se publicaron en los diarios de Argentina? A él, que siempre tuvo tanto afán de notoriedad y presume de poeta (no digo poetastro; no suelo descalificar de modo tan elemental. Poeta. Sí: poeta) ¿Se le habrá puesto la cara amarilla cuando los leía?.

“Ultima pregunta: ¿trabajás solamente para vos free-lance, o la Iglesia y la SIDE te tiran unos mangos? ¿O el PSOE quizás? ¿O te ha conchabado el Jordi Pujol?”

Trabajo para todos ellos, señor Nobel, para todos. Soy un agente quíntuple.

Sería cómico el planteo del nob. bru., y podría pensarse que se ha emborrachado con vino de los viñedos de Silo o que se ha vuelto loco del todo, si no fuera porque uno escuchó tantas veces cosas semejantes: “Está al servicio del judaísmo internacional”; “le pagan con el oro de Moscú”; “Se vendió a la CIA” “Es un agente de la Hermandad Blanca del Tibet”. Cada vez que alguno de un bando revela los manejos y bajezas internas, a los cofrades no se les ocurre nada mejor que acusar al susodicho de haberse vendido a una organización siniestra. Propio de Goebbels y Beria, pero en versión barrial porteña.

Ahora bien, sería para mí más elogioso trabajar para la CIA que para el SIDE, que es una policía de menor importancia. Pero en todo caso nunca trabajé para Videla y la Junta de Generales de la dictadura en Argentina, entre los años 1976 y 1983. Yo no digo públicamente que Silo lo hubiera hecho. No lo digo públicamente porque no tengo pruebas concretas y jamás podría enfrentarme a una organización millonaria que puede pagar expertos abogados. Pero hago notar que mientras desaparecían y morían miles de personas, Silo miró para otro lado. “Nosotros no tenemos nada que ver con la política”, dijo en aquella época. Lo dijo en Madrid y en muchos otros sitios. Hay centenares de testigos que se lo oyeron decir. Silo tuvo a sus órdenes centenares de acólitos, en países democráticos, que podían presionar en las embajadas, que podían mandar cartas, pero no dejó que lo hicieran, no fuera a ocurrir que le impidieran vivir tranquilo en su chalet de Chacras de Coria y seguir disertando sobre “la estructura de la consciencia”. Justamente, fue en medio de aquel periodo nefasto para Argentina cuando él amplió su chalet y mandó construir la pileta de natación. Una pileta excelente, por cierto, en la que me zambullí por invitación del “maestro”, y debo reconocer que estaba muy limpia. Al menos, no encontré el menor rastro de sangre; sólo agua pura y cloro de primera calidad. Una vez le sugerí que desde España presionáramos a las embajadas; me explicó los mil motivos por los que no había que hacerlo. No entendí sus motivos e insistí; entonces vi el furor asomar a su mirada. Creo que en ese momento empezó la ruptura entre nosotros dos. Puedo decir que cuando militaba en la secta tuvimos problemas con López Rega, la triple “A” y todo eso. Lo tuvimos porque López Rega pertenecía a una secta contraria. A mí mismo, como bien sabe el señor Nobel, me allanaron la casa un par de veces. Pero apenas tomaron el poder los militares todo anduvo sobre ruedas. A ellos no les interesaban los temas de las sectas esotéricas. Yo le oí decir a Silo que podíamos estar tranquilos. Por suerte, durante ese tiempo yo no viví en Argentina y por lo tanto no me siento tan responsable de la felonía siloísta. Ahora bien, cuando se acabó la dictadura y el peligro, Silo inventó la política y ordenó a sus acólitos en el mundo, quienes todo el tiempo hubieran podido hacer política libremente en sus países, les ordenó que organizaran en cada lugar el Partido Humanista. Simultáneamente, inició el discurso del martirologio siloísta durante la dictadura.

El señor Isaías Nobel sabe que lo que digo es cierto, así que no hay razón para que hable de manipulaciones y mentiras. Sé que su enojo responde al e-mail con que contesté las preguntas de Sofía S., que había sido discípula suya. Ahora bien, desde que empecé a publicar y a ser algo conocido, son muchos los que se han dirigido a mí con preguntas semejantes. Yo nunca fui a buscar a nadie ni jamás me metí con nadie. Como tampoco me metí con el señor Isaías Nobel. Fue el nob. bru. quien tomó la iniciativa de comunicarse conmigo para insultarme. Por mi parte nunca le habría contestado, ya que considero que el nob. bru. no es un elemento significativo; él es sólo un sumiso siloísta. Es Rodríguez (Silo), el titiritero de Nobel y tantos como él, quien fabrica estos monstuos. El nob. bru. tan sólo es útil como botón de muestra sobre qué clase de mercancías produce el siloísmo: “por sus frutos los conoceréis”. El texto de su e-mail, como se habrá podido comprobar, lo dice todo. De modo que no le habría contestado personalmente al señor Nobel, pero sí me ha parecido buena esta oportunidad para dar estado público al siguiente planteo: Si por emitir la propia opinión uno es así agredido, insultado y acusado de colaborar con Jordi Pujol y todo eso, qué pasaría si los “humanistas” (¿humanistas?) tuvieran a la policía y el ejército. Ojalá nunca suceda, ya que lo que ellos llaman humanismo es puro canibalismo. Bueno, no quiero ponerme dramático: sé que nunca tendrán el poder. Aunque siniestros y retorcidos, espero que nunca pasen de ser unos fanáticos pintorescos y patéticos.

“En fin muchacho, qué abajo te has venido. Bueno, a lo mejor cuando resucites la próxima vez te irá mejor.

Good Luck precioso!!!!

Isaías, el de LA SECTA”

Veo que al nob. bru. le gustan los anglicismos. No me parece mal, si no fuera que pese a ser poeta se come tantos acentos en castellano (que yo se los tuve que poner). Lo que me llama la atención es que después de tantos adjetivos insultantes me regale el calificativo de “precioso”, que según la primera acepción del Diccionario de la Lengua, significa “excelente, exquisito, primoroso y digno de estimación y aprecio”. De verdad, no entiendo el piropo. Espero que el nob. bru. no esté pensando en cosas raras. Si ese fuera el caso, debería tener en cuenta que ya somos mayores para empezar ahora con cierta clase de experiencias. Por mi parte, paso. Tal vez se lo podría proponer a su padrecito, Silo Rodríguez, a quien tanto ama y tanto le ha hecho llorar.

Y ahora, hay otra cuestión. El ataque del nob. bru. coincide con insultos y amenazas anónimas que recibí por teléfono. Está visto que cuando alguna vez en la vida uno se mete con una secta, es como si hubiera pisado un chicle con la suela del zapato; después es difícil despegarlo del todo. Quizá, la comparación más apropiada debería ser la de pisar caca de perro… el mal olor perdura. Hasta ahora los ataques habían sido anónimos, pero por primera vez aparece uno con firma y he podido hacerlo registrar en el sitio adecuado. Por lo visto hubo una pérdida de control, pero sea como sea, es algo más que debo agradecerle al nob. bru. El acoso comenzó –casualmente– a poco de haber publicado el libro “La bodrioteca de Osvaldo”, en el que me refiero a Silo y su secta, y también parodio textos sectarios. Mientras mantuve la boca cerrada nadie me molestó. No sé si es obra de espontáneos, que en todo caso deberían tener en cuenta que soy apenas un “escritorzuelo de cuarta”. Tal vez se deba a que debo de ser un tipo antipático y me hago odiar por todo el mundo. Puede que todo sea casual. Puede que, como dirían los silotisas, yo sea un paranoico y un alterado resentido, pero por si se diera el caso de que algún factor imprevisto coartara en el futuro mi capacidad de comunicarme con el mundo: pienso, por ejemplo, en un accidente cualquiera: una bala perdida que por casualidad fuera a dar en mi cuerpo; o si por cruzar la calle distraído me atropellara un automóvil. En fin, tantas cosas que le pueden pasar a uno, sobre todo si es paranoico… Es así que, por si las moscas, tengo sumo interés en sacar este cochino asunto a la luz pública antes de que algo me impida hacerlo.

EL PLATO HA SIDO DE DIFÍCIL DIGESTIÓN, PERO OS DESEO BUEN PROVECHO.

EL MOVIMIENTO HUMANISTA ESTA FUERA DE LO MAS ELEMENTAL Y HUMANO

19 de Diciembre, 2006

Hola, Mi nombre es M. P. R. M., soy de Madrid (España), tengo 39 años.

No conocía la existencia de esta página Web hasta hace unos días…. por casualidades en internet me la he encontrado… nadie me habló de ella jamas.
Bueno, quiero emitir un testimonio… no sé si llegará o no a alguien, pero me siento en la obligación de opinar, para que ayude a personas en contacto con el Movimiento Humanista a plantearse seriamente y con valentía dónde y con quienes están implicados.

Antes que nada, tal vez llegue este comentario a la lectura de algunas personas que estimo y quiero, porque a traves de participar en el Movimiento hice amigos (pocos, 3 que me importan), gente que hoy día considero buena gente de verdad y que quisiera seguir considerando como amigas…. espero que respeten mi opinión y sigamos como tales, aunque se que no la van a entender ni compartir.

Participé en el Movimiento Humanista desde el año 1992 hasta el 1999, así que son años de experiencia. Desde hace unos años veo esta participación como un inevitable desvío de mi misma…. me explico. En un momento de crisis personal, cuando la doctrina de la iglesia católica con la que nos han criado no me servía, aparece una persona en la calle que me habla de crear un mundo mejor, humano…. etc., y yo me lo creo, y, consecuentemente, adhiero. Pienso que en nuestra sociedad española, quienes no nos convence la doctrina católica , y quienes entran en crisis con alguna organización política, etc… si aparece un grupo que te ofrece un cambio mundial, patatín patatán… es muy normal que la gente se enganche. Y el Movimiento Humanista se ha aprovechado de esos buenos sentimientos y de esas buenas aportaciones y esas buenas gentes, porque en el fondo y por muchos detalles, según yo lo he vivido, lo único que les importa es crecer, crear adeptos.
Una vez dentro, yo sólo fui, dentro de la organización estructural, delegado de grupo… es como el último nivel. No quiero alrgarme mucho, lo que saco en claro de los primero años es:1. elitismo, los delegados de grupo eran considerados inferiores que los demás niveles, si crititicas algo o te dicen que te calles, que criticas algo que no corresponde a tu nivel, o te eluden, pasan de ti, y todo sigue igual., 2. obligarte a complicar tu vida, tus necesidades básicas, tu familia, tu trabajo, etc. por los proyectos que te impone el grupo como eran (y son para muchos hoy) viajes a conseguir números de gente, deudas, etc.3. Seguir los “bandazos” que venían de Argentina, de Silo, sin una lógica: ahora el Partido Humanista, ahora las ongs., luego de repente, viajes de los europeos a Africa y a países subdesarrollados (que nos ganan en espirtualidad mil veces), luego, de repente, el mesaje, las ceremonias, los monolitos…. ¡no entiendo nada! . Parece que todo son estrategias para ver si conseguimos gente…y ahora me pregunto, ¿gente para quien, para vanagloria de quien o quienes?. Lo único importante para ellos son los números, cosa que entra en incoherencia total con una de las cosas que en teoría defienden, ser coherente con uno mismo.
Las actividades que intentaban ser sociales (aunque como objetivo de fondo eran para captar adeptos)se hacía inoperantes, actividades pretexto, porque los grupos en Madrid jamas se ponían deacuerdo para organizar nada conjunto en serio, todo eran rivalidades a ver quien tenía mas números y los encuentros internacionales hechos en Madrid eran un fraude de datos, mucho colorido y banderita, pero un fraude de la verdad……

Ahora han hecho un monolito en Toledo, se vieron hace unas semanas, “hacen poesía”, qué bonito es todo esto, y luego, se acabó.
Mucho teatro, mucho elitismo, muchos líos personales, y poco, muy poco de cambio social.

Otro aspecto de esta vivencia que también pongo aquí es la buena gente que, intentando aportar algo bueno, un mundo mejor, ha trabajado por hacerlo, y esos aportes buenos de gente que pasó y que hoy está en el Movimiento los valoro mucho, pese a que hayan aparecido a través de una organización engañosa para mí.

Por muchos detalles en esos años poco a poco se me fue cayendo la buena opinión de esta organización y su sentido verdadero… un montón de piezas no encajaban y cada vez menos. Y después de tener mi propia casa, y sobre todo, mi propia hija, he puesto los pies en la tierra de verdad y se me ha acabado de caer este absurdo del llamado Movimiento humanista.
Por cierto, otro detalle, si tienes hijos y ocupaciones con ellos, si los quieres y los crías, y, además, tienes que trabajar y sacar adelante una familia, ya no te consideran para nada, porque ya no tienes tiempo para las reuniones, los proyectos que se imponen, según parece ya no eres humanista, ni eres simplemente amiga, todo se acabó…. esto muestra una vez más que esta organización está fuera de lo más elemental y humano: ser un buen vecino, un buen trabajador, y lo más importante, un buen padre o madre.

No quiero alargarme más, muchas gracias.
18 de Mayo de 2.005
M. P.

DESDE PERÚ SOLICITAN INFORMACIÓN SOBRE EL “MH”

19 de Diciembre, 2006

—– Original Message —–
From: ines angulo
Sent: Tuesday, October 11, 2005 11:12 PM
Subject: MH EN AREQUIPA!!!

Amigo,somos un grupo de profesores Arequipeños (peru)hoy recibimos la visita de un personaje español muy simpatico ,èl cual nos hablo del movimiento humanista y la dignidad de la persona y la no violencia ,como docentes es muy obvia la importancia que queremos darle a estos puntos ,sobre todo para compartirla con nuestros niños,de casualidad vine a internet y me interese en buscar esta informaciòn,dandome con la sorpresa de una pagina anti MH ,que es tuya.Podrias por favor guiarme ya que tu has estado dentro del movimiento ,si es tan malo seguir ,bueno empezar esto en arequipa,ya que me entere que llevan un año aproximadamente en mi ciudad,pero el contacto de hoy fue tan bueno que parecia increible encontrar gente capaz de pensar en los demàs,mañana es nuestra primera charla ,para luego continuar segun nos explicaron nosotros mismos y llegar solo a tener reuniones los futuros coordinadores,es bastante terrible que utilicen a las personas a seguirlos ,con que fin? agradecere mucho tu informaciòn …….Inès angulo
ansilinperu@hotmail.com

Estimada amiga,
La página “anti MH” que mencionas (supongo que te refieres a Humanoidex.com) no es mía. En realidad fue creada por otros ex miembros de la secta que solicitaron mi colaboración, y yo lo hice con la mejor voluntad. En todo caso, mi página Web personal es www.Osvaldo.com . Lo cierto es que en el momento actual me encuentro en otra etapa y abocado a otros quehaceres, además, ya ha dejado de interesarme el tema de la secta y la anti-secta, a pesar de que sigo menteniendo excelentes relaciones con muchos de los que continúan escribiendo en dicha página. Sin embargo, asumo que tu inquietud es muy legítima, de modo que transmitiré tu mensaje a Alejandro Bodanovic, que es la persona que administra la página de referencia. Es muy probable que otros ex participantes contesten tu pregunta, aunque creo entender que ya hay abundante material en Humanoidex, y también en los diversos sitios WEB de la secta, bajo los epígrafes “Partido Humanista” y “Movimiento Humanista”. Incursionando en dichos sitios (los que hacen propaganda de la secta y los que la critican) podrás hacerte una idea más completa, establecer comparaciones y formular tu propio juicio. Agradezco mucho tu confianza.
Recibe un cordial saludo,
Osvaldo
P.D. Hace mucho que no como un buen cebiche.

BIENVENIDOS AL HUMANICOMIO… ENTREN Y VEAN, HAY PARA TODOS LOS GUSTOS

19 de Diciembre, 2006

¡ANATEMA, HERMANOS, ANATEMA!

19 de Diciembre, 2006

El silópata chileno Walter Junge, actualmente en actividades complementarias para la secta, reprocha con acritud, mediante un e-mail, los textos de Lázaro Osvaldo

Osvaldo,
Me da verdadera lástima, despues de todo lo que compartiste con el movimiento, verte escribir tanta pelotudez.
Si sigues en esta dirección te morirás como perro calllejero con un collar de piedras y sufrimien-to eterno. No entendiste nada según parece. Yo me retiré del movimiento unos años y lo pasé mal. Ahora estoy de vuelta en actividades complementarias y en sentido profundo de las cosas. Jamás degradé el trabajo realizado. Ojalá medites.
Saludos

Walter Junge
Direcciones de correo electrónico:
ventas@dac.cl

Contestación de L. Osvaldo

Padre Walter,
Tiemblo de miedo al saber que estoy condenado al sufrimiento eterno. Lo del perro ca-llejero con el collar de piedras no acabé de entenderlo, pero no es de extrañar, ya que como usted dice, querido predicador, “no entendí nada”. Tampoco entiendo cómo pue-den ustedes, amados hermanos silópatas, adoptar un lenguaje tan eclesiástico siendo que, por otro lado, despotrican contra la Iglesia. ¿No será que en las parroquias silóticas combaten las iglesias contrarias, pero no la propia? ¿No será que, al igual que suele en-señarse en todas las confesiones, las creencias ajenas son diabólicas y la propia es san-ta?
Pero dejémonos de filosofías, querido abate, y vayamos al punto en el que usted me amenaza con el infierno, a menos que medite, claro. No sé qué llama usted meditar, Padre, pero me pregunto si entiende por tal cosa esa suerte de vaciado de cerebro que dan en llamar “experiencias guiadas” y que consiste en insuflar catecismo silopático, leído con tono monocorde, en las reuniones de parroquia.
Me cuenta usted, Padre, que anduvo un tiempo descarriado, o como usted lo expresa, que se retiró por unos años del “movimiento” (¿se refiere a la secta?) y lo pasó mal. ¿Anduvo acaso perdido por caminos y carreteras como un perro callejero con un collar de piedras? ¿Añoró la compañía de sus compañeros de rebaño? ¿Experimentó en carne propia la dependencia psicológica que genera la secta y que hace que muchos se sientan perdidos, en las tinieblas exteriores, cuando tratan de alejarse del corral?
Bueno, tranquilícese, ya que al fin ha vuelto al redil, se halla protegido bajo el techo del establo, y seguramente goza del perdón y la mirada benevolente del Santo Padre Silas.
¿Cuando se “retiró” no temía usted ir a dar con sus huesos caninos al infierno? Menos mal que RECAPACITÓ, como me aconseja que haga. De no haberlo hecho nos hubié-ramos encontrado entre las llamas eternas. ¿Se imagina qué sufrimiento hubiera sido para mí, rodeado de gente interesante, tener que compartir territorio infernal con un si-lópata bobalicón y pesado, y para colmo predicador? ¡Eso sí que hubiera sido sufrimien-to!
Pero, bueno, gracias al cielo está usted de nuevo entre la grey, lo cual es una bendición. ¿Sufrió mucho, Padre, durante el tiempo en que se hallaba a la intemperie, lejos del abrigo del corral y el consuelo de los bienamados silópatas? Por lo que me cuenta debe de haber sufrido bastante en las tinieblas exteriores. Es que ustedes los silóticos, Padre, que necesitan vivir apiñados y vigilarse la conducta los unos a los otros, son unos tre-mendos sufridores. ¿Será por eso que atribuyen el peso del sufrimiento a los demás? ¿Será cierto que el pez por la boca muere y, en consecuencia ustedes, como grandes resentidos que son, llaman resentidos a los otros?
No se preocupe, querido fraile, su sufrimiento seguramente acabará en la otra vida, cuando su doble, enriquecido por “actos unitivos”, como el de mandar e-mails insultan-tes a los herejes, obtenga la recompensa de poder sentarse a la diestra del viejo doctor Rodríguez (horroris causa), quien probablemente le seguirá encargando “actividades complementarias” en el otro mundo. Pero eso sí, curita querido, no sea usted tan resen-tido: es muy malo para el hígado. Deje el resentimiento para los demás silóticos. Se lo digo en señal de agradecimiento, ya que intenta usted salvarme.
¿Así que lo pasó mal, querido prelado? Qué curioso, yo, en cambio, desde que salí de la máquina de picar carne cada día estoy mejor y mejor. ¿Será que tengo la cuerda propia que les falta a ustedes, los silóticos? ¿Será que no se me han gastado las pilas del foco que me alumbra en las tinieblas externas? Pero claro, ya se sabe que los pecadores sacan ventaja en esta vida pero pagan sus pecados en la otra.
¿Iré al infierno, Padre? En cualquier caso, espero no encontrármelo allí, así que le pido que siga en la secta, con sus actividades complementarias y su sentido profundo (¿no habrá querido decir “garganta profunda”?) Pero si llegara a dudar otra vez, y acabara en el sufrimiento eterno, cuando baje a las llamas no olvide traer consigo un buen aparato de aire condicionado. Tal vez pueda conseguirlo en alguna de esas ferias de muestras (al servicio del Sistema) en las que usted se desempeña.
Por último, una cosa sí le reconozco, querido abad, tiene usted razón al tratarme de pe-rro callejero. Me siento muy identificado con dicha imagen, que asumo gustoso. En cambio usted, Padre, es un perro doméstico al servicio del sistema silótico. Es probable que tenga un buen collar (no de piedras), y de seguro deben haberle enseñado a dar bien la patita, a realizar perrunas actividades complementarias y a ladrarles a los contras, degradadores y demás herejes.
En fin, Padrecito, deme la bendición y, por favor, siga enviándome e-mails tan diverti-dos. Con amigos como usted, Silas no necesita enemigos.

ALBERTO TISCORNIA ATACA DE NUEVO

19 de Diciembre, 2006

Hola, soy Alberto Tiscornia. Me parece que algunos critican no tanto al Siloísmo sino a los dirigentes. Noto un tipo de argumentación del tipo: las ideas son buenas pero los dirigentes unos chantas mentirosos. Mi opinión es que lo que falla básicamente son justamente las ideas y que los dirigentes son un producto de esas ideas disparatadas que en el movimiento se llama doctrina. Para empezar tomo esa cosa voluntarista de que hay que ir de persona en persona hasta que seamos tantos que cambiemos el mundo y al ser humano. ¡Que disparate! Si en cuarenta años han reunido a unos cientos, o miles digamos, para ser generosos;¿Cuánto falta para el gran salto cualitativo? Somos 5 000 millones. ¿Cuántos tienen que captar para que pase algo a nivel global? Digamos el 10 %. O en 1 %. 50 millones de tipos. Ni los nazis ni los comunistas lo lograron. ¿O es que el proyecto siloísta es para mil años? ¿Vivirá Silo tanto tiempo? Recuerdo como si fuera hoy cuando nosotros los militantes del movimiento allá por 1974/75 discutíamos si Silo ya había trasmutado o si lo estaba por hacer. Si trasmutó, por ahí se hizo inmortal. ¿Quizá algún lector no me creé que nosotros creíamos que el Negro había trasmutado? Pero puedo dar diez nombres de gente que participaba en esas discusiones ridículas. ¡¿Se dan cuenta ustedes que manga de salames con el cerebro lavado que había (y seguro sigue habiendo) en el movimiento para creer que el Negro había trasmutado?! Y le siguen lavando el cerebro a unos cuantos giles. Porque justamente de eso se trata, lavado de cerebro. Si no como se explica el hecho de que sigan trabajando y metiendo plata en un proyecto que no crece ni se desarrolla. Bueno, gracias por su atención querido lector y hasta cuando la siga. Alberto

ALBERTO TISCORNIA, ANTIGUO PARTICIPANTE SILOÍSTA, RELATA SU EXPERIENCIA

19 de Diciembre, 2006

Queridos humanistas, ex humanistas, no humanistas y antihumanistas:
Yo fui miembre del movimiento entre 1973 y 1978, en Buenos Aires y en Suecia. Entré porque yo en esa época estaba buscando algo distinto de lo que se ofrecía a gente de 22 años en Buenos Aires y salí cuando Silo lanzó la idea de que el movimiento se convertiría en religión. Eso fue en el encuentro mundial de Canarias en octubre o noviembre del 78. Nunca, al menos desde que tengo uso de razón (o sea desde los 15 años más o menos) entendí las religiones ni a los religiosos y por eso abandoné el movimiento.
De esos años me quedaron algunos recuerdos positivos y otros negativos. Esto le pasa a cualquiera en cualquier organización, pos supuesto.
Los positivos fueron un matrimonio feliz con Aída durante el tiempo que duró y duró lo mismo que mi tiempo en el Siloismo. Tambien conocí mucha gente que aún recuerdo bien como Eduardo C, Rubén P, Diana A, Edgardo PA, Malu C, Roberto R, Puchi, Esteban R, Alberto L, Tono y Nené, Guillermo T, Cecilia y Eduardo, y cuantos más. Algunos los he seguido viendo y a otros no. Entre los recuerdos positivos están tambien los encuentros con un montón de chantas, aprovechadores y hasta locos. Son recuerdos positivos porque en general me divertía con esos ejemplares desgastados de la especie humana que pululaban por las llamadas “cuevas”. Positivo tambien creo que fue algo del llamado autoconocimiento que hacíamos. Escribo creo porque no estoy seguro si fue bueno para mi. Malo no fue.
Esntre lo negativo recuerdo esa división del mundo entre lo que se llamaba “el sistema” y el movimiento. Ese desprecio por toda la gente del sistema a quienes se tenía en cuenta sólo para ser captados alguna vez y entrar al movimiento. Todos los frutos del arte, la literatura etc eran distracciones del sistema. Lo único que leí en esos años fueron los libritos del movimiento. Como mucho leí El Profeta de Kalil Gibran al que se consideraba con un siloista sin saber que lo era.
Por supuesto que como en toda organización había gente que estaba allí para aprovecharse o se aprovechaba ya que estaba allí. Me llamó la atención la cantidad de hombres que había que se dedicaban al levante usando el verso de la doctrina. En general se dedicaban a mujeres menores de edad y/o de “nivel” en el movimiento. Silo era el primero. Venía a Buenos Aires y tenía sus parejitas que lo esperaban chochas. Ellas les contaban despues a sus amigas que se lo habían cogido al Negro. Eso les daba cierto prestigio.
El sexo en general producía muchas contradicciones en el movimiento. Por un lado se promovía desde arriba el que cada uno tenga una pareja. Por el otro los de arriba se cogían a las de abajo. Una vez un miembro del cual eramos muy amigos le propuso a mi pareja una relación sexual casi como la cosa más natural del mundo. Yo que nunca creí mucho en la fidelidad me preguntaba por qué un tipo habiendo tanta mina suelta por ahí se tenía que coger a la mujer de su amigo. Sigo manteniendo esa opinión: cojase usted a quién quiera menos a las mujeres de sus amigos y parientes.
La cuestión financiera que ahora se ventila mucho en este foro nunca fue un problema en esas épocas. Hubo una campaña financiera pero no recuerdo mucho al respecto.
En mis últimos viajes a Buenos Aires la visita a viejos amigos del movimiento me ha producido una rara sensación. Hace cuatro años un amigo del movimiento me invitó a un asado pero a los pocos días me mandó un mensaje diciendo que no me podía invitar al asado porque era el día del amigo. Me quedé pensando si yo no era tan amigo como para ser invitado al día del amigo. Nunca más lo llamé ni él a mí tampoco. Otra persona con quien me iba a encontrar para salir me citó en un café para decirme que no me quería ver más porque estaba muy estresada. O sea que un contacto de unos 34 años se cortó así nomás, en un café y 10 minutos. Estas dos reacciones las asocio con eso de la diferencia entre el sistema y el movimiento que creo que aún existe. Bueno, la sigo otro día con mis memorias siloistas que son tan lejanas que a veces me pregunto si realmente estuve en el siloismo o si es un sueño. Un abrazo a los que lean esto y me conozcan de Alberto T, Uppsala Suecia

LA VERDAD ES UNA TIERRA SIN CAMINOS

19 de Diciembre, 2006

Por J. Krishnamurti

La Orden de la Estrella en el Este se fundó en 1911 para proclamar la venida del Maestro Mundial. Krishnamurti fue hecho jefe de la orden. El 2 de agosto de 1929, el día de la apertura del Campamento anual de la Estrella en Ommen, Holanda, Krishnamurti disolvió la Orden ante 3000 miembros. Debajo está el texto de la charla que él dio en esa ocasión. Lo que él dijo entonces es igualmente válido hoy.

“Vamos a discutir esta mañana la disolución de la Orden de la Estrella. Se alegrarán muchas personas, y otros estarán bastante tristes. No es una cuestión para regocijarse ni para entristecer, porque es inevitable, como voy a explicar.

Ustedes recordarán la historia de cómo el diablo y un amigo suyo estaban caminando calle abajo, cuando vieron delante de ellos un hombre inclinarse y recoger algo de la tierra, mirarlo, y guardarlo en su bolsillo. Dijo el amigo al diablo: “¿Qué recogió ese hombre?”. “Él recogió un pedazo de Verdad”, dijo el diablo. “Ése es un mal negocio para usted, entonces”, dijo su amigo. “Oh, para nada,” contestó el diablo, “yo voy a permitirle organizarlo.”

Yo mantengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y ustedes no pueden acercársele en absoluto por ningún camino, por ninguna religión, por ninguna secta. Ése es mi punto de vista, y adhiero a él absolutamente e incondicionalmente. La Verdad, siendo ilimitada, incondicionada, inaccesible por cualquier camino en absoluto, no puede organizarse; ni se debe formar una organización para conducir o para forzar a la gente a lo largo de cualquier camino determinado. Si ustedes entienden primero esto, entonces verán cómo es imposible ordenar una creencia. Una creencia es puramente una cuestión individual, y usted no puede y no debe organizarla. Si usted lo hace, se transforma en muerta, cristalizada; se convierte en un credo, una secta, una religión, para ser impuesta a otras. Esto es lo que todos a lo largo del mundo estamos intentando hacer. La verdad se limita y se hace un juguete para aquéllos que son débiles, para aquéllos que sólo están disgustados momentáneamente. La verdad no se puede limitar, más bien el individuo debe hacer el esfuerzo de ascender a ella. Usted no puede traer la cima de la montaña al valle. Si usted quiere alcanzar la cima de la montaña, debe pasar a través del valle, subir por sus laderas , sin miedo a los precipicios peligrosos. Usted debe subir hacia la verdad, no puede “ser traída abajo” o ser ordenada para usted. El interés en ideas es sostenido principalmente por organizaciones, pero las organizaciones despiertan solamente interés desde afuera. El interés, que no nació por amor a la Verdad en sí misma, sino que fue despertado por una organización, no tiene ningún valor. La organización se convierte en un armazón en el cual sus miembros pueden encajar convenientemente. Ellos ya no se esfuerzan por alcanzar la Verdad o la cima de la montaña, sino que tallan para ellos mismos un nicho conveniente donde guardarse, o permiten que la organización los guarde, y consideran que la organización los llevará por eso a la Verdad.

Esa es la primer razón, desde mi punto de vista, de por qué debe disolverse la Orden de la Estrella. A pesar de esto, ustedes formarán otras Órdenes probablemente, continuarán perteneciendo a otras organizaciones que buscan la Verdad. Yo no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual, por favor entienda esto. Yo haría uso de una organización que me llevara a Londres, por ejemplo; éste es un tipo diferente de organización, meramente mecánico, como el poste o el telégrafo. Utilizaría un automóvil de motor o un buque de vapor para viajar, éstos son sólo mecanismos físicos que no tienen nada que ver con espiritualidad. De nuevo, yo mantengo que ninguna organización puede llevar al hombre a la espiritualidad.

Si una organización es creada para este propósito, se vuelve una muleta, una debilidad, una esclavitud, y deja inválido al individuo, y le impide crecer, establecer su singularidad, miente en el descubrimiento por sí mismo de lo absoluto, de la verdad incondicionada. Esta es otra razón por la que he decidido, siendo la cabeza de la Orden, disolverla. Nadie me ha persuadido a esta decisión.

Éste no es ningún hecho extraordinario, porque yo no quiero seguidores, y quiero explicar esto. En el momento en que usted sigue a alguien, usted deja de seguir a la Verdad. Yo no estoy interesado si usted presta atención a lo que digo o no. Quiero hacer algo en el mundo y voy a hacerlo con concentración firme. Me estoy refiriendo solamente a una cosa esencial: liberar al hombre. Yo deseo librarlo de todas las jaulas, de todos los miedos; y no fundar religiones, nuevas sectas, ni establecer nuevas teorías ni nuevas filosofías. Entonces usted me preguntará naturalmente por qué viajo por el mundo y hablo continuamente. Le diré por qué razón hago esto: no porque desee a un partidario, no porque desee un grupo de discípulos especiales. (¡Cómo aman los hombres ser diferente de sus compañeros, sin embargo cuán ridículas, absurdas y triviales pueden ser sus distinciones! Yo no quiero animar esa absurdidad.) No tengo ningún discípulo, ningún apóstol, ni en la tierra ni en el reino de la espiritualidad.

Ni el señuelo de dinero, ni el deseo de vivir una vida cómoda me atrae. ¡Si yo quisiera llevar una vida cómoda no vendría a un Campamento o viviría en un país húmedo! Estoy hablando francamente porque quiero dejar esto claro de una vez por todas. No quiero discusiones infantiles año tras año.

Un reportero que me entrevistó consideró un acto magnífico disolver una organización en que había miles y miles de miembros. Para él era un gran acto porque, dijo: “¿Qué hará usted después, cómo vivirá usted? No tendrá ningún partidario, las personas ya no lo escucharán.” Si hay sólo cinco personas que escucharán, que vivirán, que vuelvan sus caras hacia la eternidad, será suficiente. ¿De qué sirve tener miles que no entienden, que estén totalmente llenos de prejuicios, que no quieren lo nuevo, pero traducirían más bien lo nuevo para satisfacer sus propios egos estériles, estancados? Si yo hablo fuertemente, por favor no me entiendan mal, no es por falta de compasión. ¿Si usted va a un cirujano por una operación, no es bondadoso de su parte operar aun cuando él le cause dolor? Así pues, de modo semejante, si hablo rectamente, no es por carecer de verdadero amor.

Como he dicho, tengo solamente un propósito: hacer al hombre libre, para impulsarlo hacia la libertad, ayudarle a romper todas las limitaciones, porque solo ello le dará felicidad eterna, lo dará la realización incondicional de sí mismo.

Porque soy libre, no condicionado, entero -no una parte, no relativo, sino la Verdad entera que es eterna- deseo a aquéllos que buscan entenderme, para ser libres; no seguirme, no hacer de mí una jaula que se volverá una religión, una secta. Más bien deben ser libres de todo miedo, del miedo a la religión, del miedo a la salvación, del miedo a la espiritualidad, del miedo al amor, del miedo a la muerte, del miedo a la vida misma. Como un artista que pinta un cuadro porque siente deleite en esa pintura, porque es su autoexpresión, su gloria, su bienestar, así es que yo hago esto y no porque deseo cualquier cosa de cualquier persona.

Ustedes están acostumbrados a la autoridad, o a la atmósfera de autoridad que piensan los llevará a la espiritualidad. Ustedes piensan y esperan que otro pueda, por su extraordinario poder -un milagro- transportarlos a este reino de libertad eterna que es la Felicidad. Su perspectiva entera de vida está basada en esa autoridad.

Ustedes me han escuchado durante tres años, sin ninguna transformación, excepto en unos pocos. Ahora analicen lo que estoy diciendo, sean críticos, para que puedan entender completamente, fundamentalmente. Cuando usted busca una autoridad para llevarlo a la espiritualidad, usted está automáticamente obligado a construir una organización alrededor de esa autoridad. Por la misma creación de esa organización que, usted piensa, ayudará a esta autoridad a llevarlo a la espiritualidad, usted se aprisiona en una jaula.

Si hablo francamente, por favor recuerden que lo hago no por aspereza, no por crueldad, ni por falta de entusiasmo en mi propósito, sino porque quiero que entiendan lo que estoy diciendo. Ésa es la razón de por que ustedes están aquí, y sería una pérdida de tiempo si yo no explicara claramente, decididamente, mi punto de vista.

Durante dieciocho años se han estado preparando para este evento, para la Venida del Maestro del mundo. ¡Durante dieciocho años ustedes han organizado, han buscado a alguien que les daría un nuevo deleite a sus corazones y mentes, que transformaría su vida entera, que les daría una nueva comprensión; a alguien que les educaría a un nuevo plano de la vida, que les daría un nuevo estímulo, que los haría libre; y ahora miren lo que está pasando! Consideren, razonen por ustedes mismo, y descubran de qué manera la creencia no los ha hecho diferentes, con la diferencia superficial de llevar una insignia que es trivial, absurda. ¿De qué manera ha barrido esta creencia todas las cosas no esenciales de la vida? Ésa es la única manera de juzgar: ¿de qué manera está usted más libre, más pleno, más peligroso para cada sociedad que esté basa da en lo falso y lo no esencial? ¿De qué manera los miembros de esta organización de la Estrella se vuelven diferentes?

Como he dicho, ustedes se ha estadon preparando durante dieciocho años para mí. A mí no me interesa si creen que yo soy el maestro del mundo o no. Eso es de importancia muy pequeña. Puesto que ustedes pertenecen a la organización del Orden de la Estrella, ustedes han dado su simpatía, su energía, reconociendo que Krishnamurti es el maestro, parcialmente o totalmente: totalmente para aquéllos que realmente están buscando, sólo parcialmente para aquéllos que están satisfecho con sus propias medio-verdades.

Ustedes se han estado preparando durante dieciocho años, y miren cuántas dificultades hay en su manera de comprensión, cuántas complicaciones, cuántas cosas triviales. Sus prejuicios, sus miedos, sus autoridades, sus iglesias nuevas y viejas; todo ésto, yo mantengo, es una barrera para entender. No puedo explicarme más claramente. Yo no quiero que usted esté de acuerdo conmigo, no quiero que me siga, yo quiero que usted entienda lo que estoy diciendo.

Esta comprensión es necesaria porque su creencia no lo ha transformado, sólo lo ha complicado, y porque usted no está dispuesto a hacer frente a las cosas tal cual son. Usted quiere tener su propio dios, nuevos dioses en lugar de las religiones viejas, nuevas formas en lugar de las viejas, nuevo en lugar de lo viejo, todo igualmente sin valor, todas las barreras, todas las limitaciones, todas las muletas. En lugar de las distinciones espirituales viejas usted tiene nuevas distinciones espirituales, en lugar de los cultos viejos usted tiene nuevos cultos. Ustedes están dependiendo para su espiritualidad de alguien más, para su felicidad de algún otro, para su esclarecimiento de algún otro; y aunque ustedes han estado preparandose para mí durante dieciocho años, cuando digo que todas estas cosas son innecesarias, cuando digo que deben poner todo lejos y mirar dentro de ustedes mismos para el esclarecimiento, para la gloria, para la purificación, y para la incorruptibilidad del uno mismo, ninguno de ustedes está deseoso de hacerlo. Puede haber unos, pero muy, muy pocos.

¿Entornces por qué tener una organización?

¿Por qué tener personas falsas, hipócritas, que me siguen como la encarnación de la Verdad? Por favor recuerden que no estoy diciendo algo áspero o duro, pero nosotros hemos alcanzado una situación cuando ustedes deben enfrentar las cosas tal cual son. Dije el año pasado que no me comprometería. Muy pocos me escucharon entonces. Este año la he hecho absolutamente claro. Yo no sé cuántos miles de miembros a lo largo del mundo se han estado preparando para mí durante dieciocho años, pero ellos no están dispuestos ahora a escuchar, incondicional, enteramente, a lo que digo.

¿Entornces por qué tener una organización?

Cuando dije antes, que mi propósito es hacer a los hombres incondicionalmente libres, porque mantengo que la única espiritualidad es la incorruptibilidad del sí mismo, que es eterno, que es la armonía entre la razón y amor. Esto es el absoluto, la Verdad no condicionada que es la Vida misma. Quiero por consiguiente hacer al hombre libre, dichoso como el pájaro en el cielo claro, aliviado, independiente, extasiado en esa libertad. Y yo, para quien usted se ha estado preparando durante dieciocho años, ahora digo que usted debe estar libre de todas estas cosas, libre de sus complicaciones, sus enredos. Para esto usted no necesita tener una organización basada en una creencia espiritual. ¿Por qué tener una organización para cinco o diez personas en el mundo que entienden, que están esforzándose, que han apartado todas las cosas triviales? Y para las personas débiles, no puede haber ninguna organización para ayudarlos a encontrar la Verdad, porque la Verdad está en todos; no está lejana, no está cercana; está eternamente allí.

Las organizaciones no pueden hacerlos libres. Ningún hombre puede hacerlos libres; ni lo puede la adoración ordenada, ni la immolación de ustedes mismos para una causa; ni formándose una organización, ni lanzándose en trabajos, puede hacerlos libres. Usted usa una máquina de escribir para escribir cartas, pero usted no la pone en un altar y le rinde culto. Pero eso es lo que usted está haciendo cuando las organizaciones se convierten en su principal preocupación. “¿Cuántos miembros hay allí?” Ésa es la primer pregunta que me hacen todos los reporteros. “¿Cuántos seguidores tiene? Por su número nosotros juzgaremos si lo que usted dice es verdad o falso.” Yo no sé cuántos hay. No me preocupo por eso. Como he dicho, si hay un solo hombre que fue libre, incluso eso es bastante.

Una vez más, usted tiene la idea que solamente cierta gente tiene la llave del reino de la felicidad. Nadie la tiene. Nadie tiene la autoridad para tener esa llave. Esa llave es su propio ser, y en el desarrollo y la purificación y en la incorruptibilidad de ese ser solo está el Reino de la Eternidad.

Entonces ustedes verán cuan absurda es la estructura que han construido, buscando ayuda externa, dependiendo de otros para su consuelo, para su felicidad, para su fuerza. Éstos sólo pueden encontrarse dentro de ustedes mismos.

¿Entornces por qué tener una organización?

Usted está acostumbrado a escuchar cómo ha adelantado, cual es su estado espiritual. ¡Qué infantil! ¿Quién sino usted mismo puede decirle si usted es hermoso o feo por dentro? ¿Quién sino usted mismo puede decirle si usted es incorruptible? Usted no es serio en estas cosas.

¿Entornces por qué tener una organización?

Pero aquéllos que realmente desean entender, que están buscando encontrar aquello que es eterno, sin comienzo y sin un final, caminarán con una intensidad mayor, serán un peligro para todo lo que es no esencial, para lo irreal, para las sombras. Y ellos se concentrarán, ellos se volverán la llama, porque ellos entienden. Tal es el cuerpo que debemos crear, y ése es mi propósito. Debido a esa comprensión real habrá verdadera amistad. Debido a esa verdadera amistad -que ustedes no parecen conocer- habrá allí cooperación real por parte de cada uno. Y esto no debido a la autoridad, no debido a la salvación, no debido a la inmolación para una causa, sino porque usted entiende, y por lo tanto es capaz de vivir en lo eterno. Ésta es una cosa mayor que todo el placer, que todo el sacrificio.

Éstas son tan algunas de las razones por las que, después de la consideración cuidadosa por dos años, he tomado esta decisión. No es un impulso momentáneo. Ninguna persona me ha persuadido a ella. Me no persuaden en tales cosas. Por dos años he estado pensando en esto, lentamente, cuidadosamente, pacientemente, y ahora he decidido disolver la orden. Ustedes pueden formar otras organizaciones y esperar a algún otro. Por eso yo no me preocupo, ni en crear nuevas jaulas, ni nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi única preocupación es hacer a los hombres absolutamente, incondicionalmente libres…”

J. Krishnamurti.

CORRESPONDENCIA ENTRE EL POETA SILÓPATA DE LA NUEVA ERA JULIUS MIRLO Y OSVALDO

19 de Diciembre, 2006

recibida el 17 de Junio 2003.

—– Original Message —–
From: colectivoAntoja@yahoogroups.com
To: l@Osvaldo.com
Subject: Desafío a los confundidos

A LA ATENCIÓN DE EDUARDO Osvaldo Y LOS CONFUNDIDOS POR LA DIFAMATORIA HUMANOIDEX

Me presento: soy un poeta de la nueva era. no he hecho la comunión, ni la mili, ni estoy casado, ni he pagado a Hacienda, ni estoy hipotecado con el banco, no tengo casa propia, ni coche, ni pertenezco a ningún partido político ni a ninguna religión. ni siquiera poseo computadora con internet.

pero si tengo dignidad, cualidad que usted ha vendido para recibir la atención que su psiquismo enfermo necesita.

Que sea usted un vendido no es el motivo de esta defensa,

con el pan de otros se lo coma, sino la difamación pública de instituciones y personas que trabajan por el crecimiento de la dignidad humana y el mejoramiento de las condiciones de vida en el planeta como son el Movimiento Humanista, el Partido Humanista y el pensador Silo (Mario Rodriguez Cobos).

le desafío a un debate público en esta misma web o donde sea sobre este asunto. piénselo bien Eduardo C. porque usted es un mediocre escritor que cosecha las ortigas que siembra y yo un poeta que le da cien mil vueltas.

y ahora a ver si tienes sexo para publicar esto.

esperando noticias suyas se despide:

el siloísta y poeta
Julius Mirlo
Madrid 17 de Junio 2003

CONTESTACIÓN DE Osvaldo

Señor Julius Mirlo, seudónimo de Julián Márquez Alcalá

Con mucho gusto voy a contestar su atento y amable E-Mail del 17/6, no sin antes agradecerle que haya puesto su importante atención (de poeta de la nueva era) en mi humilde persona. Si me permite empezaré por responder la parte final de su texto, en el que asegura que me da cien mil vueltas. ¿Nada menos que cien mil? ¡Qué barbaridad! ¿No le parecen muchas vueltas? En mi niñez me encantaba subirme al tiovivo, que en Argentina es llamado “calesita”. El encargado de hacerle dar vueltas al mencionado aparato era un caballo viejo y achacoso, pobre. A ese animal le debo la felicidad de haber dado muchas vueltas, por eso lo recuerdo con cariño. Aunque usted se proclama mirlo, ave fácilmente domesticable, su promesa de darme vueltas más bien me hace acordar de ese noble bruto y otros nobles brutos sectarios que en su día me enviaron E-mails similares al suyo: Isaías Nobel, sin ir más lejos.

Se presenta usted como “poeta de la nueva era”, lo cual me parece muy simpático, gracioso y pintoresco. Es probable que no esté enterado, pero cuando usted tenía diez años escribí y publiqué, por encargo del “pensador” Silo, un libro que se tituló “Crónicas de la Nueva Era”. Era una basura de panfleto sectario, pero a los siloístas les encantó y todos ellos sostenían que yo era muy buen escritor, igual que cuando publiqué otro libro de propaganda “La cámara del silencio”. Ahora que soy un contra difamador y resentido, los siloístas como usted afirman que soy un escritor mediocre; sólo los escritores demoníacos y consagrados del sistema opinan lo contrario. Me pregunto qué tendrá que ver la calidad literaria con las opiniones personales. Supongo que usted, como poeta que me da cien mil vueltas, lo debe de saber. Imagino que debe de tener notable capacidad como crítico literario, a pesar de que en su currículo afirma no poseer más estudios que el BUP y algunos cursillos de barrio. Si es por no tener, usted presume de muchas carencias: dice que no tiene casa propia ni coche. Créame que lo siento, pero mis actuales posibilidades económicas no me permiten acudir en su ayuda. También afirma que no ha hecho la comunión ni la mili. Bueno, puedo asegurarle que en ese sentido no ha perdido nada, aunque supongo que sí hizo una suerte de comunión en la ceremonia preceptiva de la secta. También afirma no estar casado. ¿Está seguro de poseer el caudal de testosterona necesario para cumplir con dicho trámite? Créame que también lo siento, pero no puedo hacer nada para conseguirle una mujer; de todos modos le sugiero que no pierda las esperanzas, señor Mirlo, si es por buscar entre la fauna avícola, hay muchas gallinitas (¿o gallos?) disponibles en los diversos gallineros sectarios.

En fin, el hecho es que usted, aparte de anunciarse como “poeta de la nueva era”, afirma su identidad más por sus carencias que por sus pertenencias. Ahora, eso sí, asevera que tiene “dignidad”. Yo no voy a negárselo. Nadie se lo podrá negar: que yo sepa, no existe el organismo pertinente que confiera certificados de dignidad. Tampoco sé si en el mercado se encuentran disponibles dignómetros para mirlos, urracas, cotorras y gallinas silóticas, así que cualquiera puede atribuirse dicho etéreo e incomprobable atributo, incluso un “poeta de la nueva era” que insulta sin fundamentos. Ahora bien, al igual que en los tiempos actuales todo el mundo puede presumir de digno, asimismo son legión los que se cuelgan el título de poeta, sea de la nueva o la vieja era. Yo, la verdad sea dicha, hasta el día en que recibí sus amables insultos (que no dejo de agradecer) nunca había oído hablar de usted, ni como poeta ni como ave silópata. Y a propósito de “la nueva era”: he visto que están a la venta, en el hipermercado ALCAMPO, unos calzoncillos muy modernos que llevan la etiqueta “Newage”, que en inglés significa “Nueva era” (se lo aclaro porque en su página web admite que su nivel de inglés es bajo, muy bajo). Dichos calzoncillos son de la firma ABANDERADO. Así pues, permítame una pregunta, ¿no habrá querido usted decir que es un calzoncillo de la nueva era y no un poeta de la nueva era? En cualquier caso, no me cabe ninguna duda de que es todo un calzonazos, en virtud de lo cual no dudo que hará carrera en la secta siloísta y en ese semillero de genios incomprendidos que es el colectivo Antoja, que tanto se parecería al comisariato de artistas y escritores de la extinta Unión Soviética si acaso tuviera la misma capacidad mortal del régimen de Stalin.

Pero volviendo a su E-mail, me llama mucho la atención el afán que tiene usted por hablar de sí mismo y contar su propia vida. De principio se declara poeta y a continuación me refiere qué tiene y qué no tiene (por lo visto es más lo que no tiene). ¿Por qué supone que puedo estar interesado en su persona? No es una excepción dentro de la fauna siloísta. Otros silópatas, que al igual que usted me insultaron vía E-mail, han comenzado invariablemente por hablar de ellos mismos. ¿Qué pasa? ¿No pueden contarse sus maravillosas e importantes vidas entre ustedes que necesitan hacerlo con los contras resentidos y difamadores? ¿Tan solos se sienten? Por otro lado, dice que no tiene computadora ni Internet, pero me temo que miente usted como un bellaco, y en todo caso miente muy mal, pues la visión de su página web plagada de pretendidos poemas desmiente la susodicha declaración.

También me acusa de haber vendido mi dignidad, pero no creo que hubiese podido hacerlo, dado que jamás se me ocurrió adquirir el mencionado atributo en la red silótica que supuestamente lo provee. A continuación me desafía a un debate público (¡Uy, qué miedo!), aunque me advierte que lo piense (¿No habíamos quedado en que el “pensador” era el doctor Silo?), porque según usted soy un mediocre escritor y usted, en cambio, un poeta que me da cien mil vueltas. Pregunto: ¿Qué mérito tiene medirse con un escritor mediocre al que puede dársele cien mil vueltas? En su desafío me conmina, pasando del “usted” al “tú”: “…a ver si tienes sexo para publicar ésto” (le coloco el tilde ortográfico, que usted ha obviado, señor poeta). Pues bien, como supongo que sexo, lo que se dice sexo, lo tienen todos los mamíferos y las aves, incluyendo los mirlos, ya sea nena, varón, o mitad y mitad, interpreto que ha querido saber si tengo huevos. Dígalo así, pues, y absténgase de utilizar eufemismos cursis e inadecuados, propios de una vieja urraca de peña poética del siglo XIX. Al respecto me limito a decirle que poseo dichos atributos, pero, en todo caso, no se necesitan muchos huevos para publicar sus geniales invectivas tan cargadas de fundamento (tenga en cuenta que ingresé en la secta dos años antes de que a usted lo parieran y me aparté de dicho manicomio cuando usted sólo tenía quince años; igualmente, quisiera suponer que sabe de qué habla, a menos que sea un silótico total, futura carne de frenopático).

En fin, señor Mirlo, debo admitir que de su E-mail lo que más atrajo mi atención es su calidad de pájaro, y conste que no digo de pajarón. En especial me gustan las águilas y los halcones, pero sobre todo el Pájaro Loco de los dibujos animados. Todos ellos me son más gratos que los mirlos. Según mi diccionario, el mirlo es un pájaro túrdido, de la familia de los ictéridos, fácilmente domesticable. Conjeturo que la secta debe de haberlo domesticado lo suficiente como para que me enviara su valeroso, sutil, inteligente y humorístico E-mail (¿tienen ustedes, los silópatas, sentido del humor?). Mi diccionario también dice que los mirlos pueden aprender a repetir sonidos e incluso la voz humana. Lo cierto es que usted no lo hace del todo mal, sus ¿poemas? lo atestiguan. Para muchos puede que eso que usted llama poemas sean apenas un rejunte de palabras chirriantes y mal hilvanadas, pero no les haga caso, los difamadores no entienden a los mirlos de la nueva era ni a los calzoncillos que produce la casa ABANDERADO.

Y para terminar, quisiera decirle que como ejemplar de la fauna avícola, es usted merecedor de figurar entre los gallináceos antes que entre los mirlos. Sin embargo, más que cualquier otro pajarraco, es un digno exponente de la fauna silopática. No le quepa la menor duda y que quede constancia.

Bueno, habrá visto que he publicado su texto y en consecuencia queda demostrado que tengo sexo. ¿Ya estás contento, siloísta y poeta Julius Mirlo, seudónimo de Julián Márquez Alcalá, del colectivo artístico Antoja y la revista informática “La Bisagra”?

Suyo, atentamente,

Eduardo L.Osvaldo

P.D. No sé porqué los silópatas se esmeran tanto en defender al doctor y “pensador” Silo en tanto que él no se atreve a decir ni mu frente a tanta “malvada difamación”. ¿Es cierto que fue pasivo ante la asesina dictadura militar argentina? ¿Es verdad que dejó morir sin consuelo a Silvia Marinucci? ¿Es real que maltrató a sus subordinados, como lo hizo con Eduardo Montes e Isaías Nobel? ¿Es verídico que se hizo construir una piscina en la época que en Argentina se asesinaba y torturaba desde el poder y el pueblo se empobrecía? Silo calla, y el que calla otorga. Así que menos hablar de “difamación” en abstracto y vayamos a los hechos. Sobre todo, me hacen mucha gracia los defensores que, cuando ocurría todo esto, eran bebés de pecho. ¿Creerán que hablan con conocimiento de causa o apenas motivados por la fe del fanático y el demente?

Escatología Siloísta y Espiritismo Criollo

19 de Diciembre, 2006

Queridos amigos Rubén, Mario, Anabel, Edith, Marcelo y Pilar,

Acabo de recibir el siguiente texto bajo el epígrafe “El mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad”, que me fuera enviado por el venerable Coordinador General (¿así es como se dice?) y nunca bien ponderado Tito de Casas. Lo ha expedido en formato Word sobre soporte de un mail: odiseo@jazzfree.com , y no resisto la tentación de comentarlo con mis amigos, tanto los contras como los fervientes adeptos. Antes de entrar en materia (¿fecal o cadavérica?, lo digo por lo de la escatología), vaya por delante mi agradecimiento a don Tito, que pese a antiguas diferencias y rencillas callejeras habidas entre ambos, me remite mensajes educados y, creo yo, cargados de las mejores intenciones, contrariamente a otros de su bando que me desean la muerte, la anuncian con anticipación, me amenazan con ésta u otras desgracias y hasta difaman a mis familiares, aunque ellos (mis familiares) no tengan nada que ver en el asunto. Pero, bueno, tal vez lo hagan para probar lo unitivo de sus acciones (”unitivo” es argot de la secta, pero está en el diccionario: “que tiene virtud de unir”). En fin, vayamos al asunto.

Como se comprobará mediante su lectura, el texto en cuestión incursiona de lleno en la escatología, que es palabra polisémica, ya que en un sentido trata los temas relativos al mundo de ultratumba y, en otro, aquellos que atañen a los excrementos, vulgarmente: la mierda. Empieza dicha homilía con la mención de lo que actualmente se conoce, en medios de la secta, como “El Mensaje de Silo”, el cual estaría integrado por tres catecismos fundamentales: “La mirada interna”, “La experiencia” y “El camino”, encabezamiento que, aunque privado del artículo, es título también de un libro muy anterior, escrito por el beato católico Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, como casi todos ustedes deben de saber. En este caso vuelve a manifestarse el instinto plagiario del doctor Rodríguez Cobos (Silo), con otro plagio que suma un nuevo remiendo a la colcha de retazos de mil colores que conforma su pretendida doctrina (a los pies de la cama yacen Gurdjieff, Ouspensky, “El Kybalion” y tantos otros acerca de los cuales los nuevos adeptos no deben de tener ni noticias). Pero el plagio no es casual, pues bien podría haber fusilado cualquier otro rótulo. Este plagio en cuestión es revelador del siguiente fenómeno: similares formas y tendencias en el pensar y el sentir acaban convergiendo, inevitablemente, en un mismo lenguaje y en idénticos términos. Así pues, que sea nomás “EL CAMINO”, ya sea que lo señale Escrivá de Balaguer, o Mario Rodríguez, alias Silo.

Como a esta altura de mis comentarios aún no he presentado el texto en cuestión, lo haré seguidamente, pero antes quisiera comunicar mis dudas sobre el modo en que he de comentarlo a posteriori: ya que el escrito, al ser tan ridículo y tan fácilmente ridiculizable, me impide resistir la tentación de divertirme a su costa, pareciendo así que incurro en herética frivolidad. Por otro lado, al emparentarse con textos anteriores, provenientes de religiones institucionalizadas y sectas de gran arraigo popular, cuyas huellas pueden rastrearse desde los mitos de Sumer y Babilonia hasta las histéricas invocaciones de multitudes supersticiosas en el sur y el oeste de los Estados Unidos de hoy, me veré obligado a regalarle un análisis medianamente serio. Para resolver el dilema, he resuelto que mezclaré sin remilgos un almidonado empaque de corte académico con la comicidad que me enseñara el gran Marx… Groucho, claro.

Como el texto no lleva firma de autor, deduzco que con su infinita modestia lo ha pergeñado el propio doctor R. Cobos, como casi todo lo que circula entre los miembros de su pintoresca Corte de los Milagros. Atención pues:
El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad.
Antecedentes

El Mensaje dado por Silo se formalizó a través de El Libro (La Mirada Interna), La Experiencia (Ceremonias) y El Camino (frases de meditación). Algunas obras como El Paisaje Interno y el Paisaje Humano, han ayudado a comprender El Mensaje.

El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad del espíritu humano capaz de trascender los tiempos y espacios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de ponernos en presencia de lo Sagrado.
La Experiencia.

Lo Sagrado se manifiesta desde la profundidad del ser humano, de ahí la importancia que tiene la experiencia de la Fuerza como fenómeno extraordinario que podemos hacer irrumpir en el mundo cotidiano. Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado. La Fuerza se obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición. También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden percibir los efectos de la Fuerza.

El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento de la energía psicofísica sobretodo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan numerosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la acción de la Fuerza aumenta.
El Universo y la Vida

Una Intención evolutiva da lugar al nacimiento del tiempo y a la dirección de este Universo. Energía, materia y vida, evolucionan hacia formas cada vez más complejas. Cuando la materia se comienza a mover, nutrir y reproducir, surge la vida. Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados.

Los seres vivos se reproducen y en ese acto pasa, a través de las células en fusión, el campo energético que configura un nuevo ser totalmente independiente. Los cuerpos vivos necesitan de elementos sólidos, líquidos, gaseosos y radiantes, para nutrirse y realizar sus funciones. Además, los dobles energéticos necesitan sensaciones de distinto potencial para lograr su desarrollo. Con la muerte se produce la disolución del cuerpo al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble energético.

La evolución constante de nuestro mundo ha producido al ser humano, también en tránsito y evolución, en el que se incorpora (a diferencia de las otras especies) la experiencia social capaz de modificarlo aceleradamente. El ser humano llega a estar en condiciones de salir de los dictámenes rigurosos de la Naturaleza autotranformándose, inventándose, haciéndose a sí mismo física y psicológicamente. Y es en el ser humano donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíritu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace consciente y forma un “centro” de energía nuevo.
El Espíritu Humano.

El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incompleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro interno de energía… tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser humano puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su cuerpo y seguir evolucionando sin límite. El ser humano en su bondad, en la eliminación de las contradicciones internas, en sus actos conscientes y en su sincera necesidad de evolución, hace nacer su espíritu. Para la evolución son necesarios el amor y la compasión(*). Gracias a ellos es posible la cohesión interna y la cohesión entre los seres que posibilitan la transmisión del espíritu de unos a otros. Toda la especie humana evoluciona hacia el amor y la compasión. Quien trabaja para sí en el amor y la compasión, lo hace también para otros seres.
Cuerpo, Doble y Espíritu

La producción y reproducción artificial de vida están al alcance del ser humano; también la prolongación del ciclo vital. En todos los casos, el ser humano será acompañado por su campo energético hasta un tiempo después de la muerte física. Si se ha generado el espíritu, éste podrá permanecer en regiones próximas al plano de la vida física, pero finalmente cumplirá con su ciclo de espíritu individual para seguir avanzando hacia planos más evolucionados. Básicamente, el espíritu puede formarse tomando energía del doble.

La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuerpo sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede permanecer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, permaneciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban adheridos. También hay casos de relativa permanencia originados por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy profundos de amor y odio referidos a otras personas. Los dobles de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a ciertos ámbitos hasta su pronta disolución. Por último, existen conglomerados energéticos de considerable energía que actúan sin llegar a constituir verdaderos dobles.
Práctica de la Religiosidad Interna.

Cotidianamente, vivir de acuerdo a lo comprometido en la ceremonia de Reconocimiento

Ocasionalmente, apelar al Guía Interno.

Semanalmente y en momentos especiales, participar de las ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro, el Camino y los materiales complementarios.

Periódicamente, comprobar el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los acontecimientos.

Y ya está. Volvamos al mundo de la numinosa razón, tan carente de fantasmas, espíritus, vaporosas miasmas y lejanas voces provenientes del más allá, y con tan reducido bagaje y pobreza de adornos, pasemos revista a la ficción que acabamos de leer. A los efectos operativos utilizaré el método conocido como “desmenuzamiento”, o, dicho de modo más elegante, al estilo de los anatomistas y médicos forenses: “disección”. Empieza pues la autopsia del cadáver:

El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad del espíritu humano capaz de trascender los tiempos y espacios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de ponernos en presencia de lo Sagrado.

Esta afirmación, como tantas otras que aparecen después, es absolutamente arbitraria. No se sustenta en la más mínima fundamentación, no aporta pruebas. En tal sentido, es similar a otros eslóganes políticos o de publicidad comercial: “Coca Cola es la chispa de la vida” . Al igual que las aseveraciones supuestamente basadas en la Palabra Divina o los mensajes de “El más allá” que hacen circular las sectas cristianas, desde el catolicismo a las diversas facciones protestantes, y asimismo otras confesiones, todo se reduce a postulados indiscutibles que de ningún modo resistirían el análisis de los tan desprestigiados métodos científicos o cualquier otra forma de pensamiento racional. Sigamos:

Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado. La Fuerza se obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición. También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden percibir los efectos de la Fuerza.

Esta argumentación podría valer también para los católicos que van a misa, los asistentes a reuniones espiritas basadas en la doctrina de Allan Kardek, ciertos experimentadores con drogas alucinógenas o los asiduos participantes de macumbas. Casi todos ellos dan testimonio de “evidencias” y declaran haber experimentado los efectos de ciertas “fuerzas”. Dejando de lado las intoxicaciones con drogas, es sabido (y el dr. Cobos lo sabe muy bien y lo explicó en su día), que ciertos ritos y ceremonias, sobre todo cuando van acompañados de imágenes difusas y un ambiente enrarecido, llevan a un estado de hiperventilación que el adepto muy bien puede interpretar según sus más profundos deseos. A eso le llaman “evidencia profunda”.

El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento de la energía psicofísica sobretodo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan numerosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la acción de la Fuerza aumenta.

Más de lo mismo. Lo de la “exteriorización a distancia” ya ha sido muy trajinado por la ciencia-ficción y los más divertidos comics. Uno, al asumirse como agnóstico, no dice que sí ni que no, pero admite que, falto de fe, nunca ha visto cosa semejante. Sería realmente bueno que fuese posible “exteriorizar la fuerza a distancia”, sobre todo cuando hace falta mover muebles voluminosos y acarrear grandes pesos. Pero debo reconocer que en cierta ocasión pude comprobar que entre familiares, amigos y seres queridos hacían todos fuerza al unísono y lograban mover un camión de muchas toneladas; claro que dicha acción no fue ejercida “a distancia”. De todo esto lo más interesante es aquello del “aumento de la energía psicofísica sobre todo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna…” etcétera, etcétera. Doy por supuesto que los mejores actos coherentes consisten en captar gente para la estructura sectaria y aportar puntualmente a las colectas. No está mal pensada la cosa.

…Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados.

Otra vez se ve uno tentado a reclamar las pruebas de lo que se afirma; los datos que reclaman los sentidos para aceptar lo que se oye. Pero, por supuesto, eso de reclamar pruebas y datos coherentes es propio de contras y sujetos negados para la fe. De todos modos, en caso de haber tantas almas, habrá que suponer que éstas en algún sitio estarán alma-cenadas. ¿Es el siloísmo y el así llamado Movimiento Humanista un alma-cén de almas? Y en tal caso ¿Quién será el alma-cenero? Adivina, adivinador.

Con la muerte se produce la disolución del cuerpo al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble energético.

O sea, que uno estira la pata y el doble (es decir, el fantasma que te acompañaba como perro fiel) acaba evaporándose como el charco de una meada bajo el sol. ¿Y qué sucede con el triple, el cuádruple y el quíntuple?

Pero, ojo, por fortuna no siempre es así, como se nos explica posteriormente.

Y es en el ser humano donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíritu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace consciente y forma un “centro” de energía nuevo.

Pues menos mal, sobre todo para quienes no se consuelan con la bajada del telón y están ansiosos por seguir la juerga.

Lo notable de estos párrafos es la gran similitud con la doctrina de los espiritistas, sobre todo los de Argentina, representados por la poderosa “Escuela Científica Basilio”. Tengo entendido que el doctor R. Cobos frecuentó esa secta de espiritismo criollo a principio de los años sesenta.

El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incompleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro interno de energía… tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser humano puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su cuerpo y seguir evolucionando sin límite.

Dicho en otros términos, que si participas en la estructura sectaria, aunque sea como simpatizante; si conectas a otros y aportas a las colectas semestrales, te salvas y tal vez puedas seguir la farra después de que hayas estirado la pata. Pero si eres un contra, un degradador y un resentido. ¡Chau pinela! No es que vayas al infierno, porque eso ya no se puede decir puesto que está pasado de moda, pero te dispersas como un puñado de polvo de talco bajo los efectos de un potente ventilador.

Los mitos referidos a premios y castigos posteriores a la muerte, en relación con el tipo de vida que uno haya llevado, quizás ya tuvieron vigencia en los tiempos paleolíticos. Ese es el sistema de pensamiento que la antropología dio en llamar “escatológico”, para observarlo en tiempos más recientes, veamos lo que opina el ya mentado fundador del Opus Dei:

“San Josemaría Escrivá nos recuerda una verdad fundamental, enseñada desde siempre por la Iglesia pero por muchos olvidada: todos los bautizados estamos llamados a alcanzar la santidad realizando nuestro trabajo y actividades diarias con un espíritu cristiano.”

¿Alguno le encuentra cierto aire de familia con el “Mensaje de Silo”? ¿Una ayudita?
Práctica de la Religiosidad Interna.

Cotidianamente, vivir de acuerdo a lo comprometido en la ceremonia de Reconocimiento

Ocasionalmente, apelar al Guía Interno.

Semanalmente y en momentos especiales, participar de las ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro, el Camino y los materiales complementarios.

Periódicamente, comprobar el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los acontecimientos.

Sigamos un rato más, que esto no tiene desperdicio:

La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuerpo sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede permanecer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, permaneciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban adheridos. También hay casos de relativa permanencia originados por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy profundos de amor y odio referidos a otras personas

Aquí ya es muy evidente la influencia de Allan Kardek, madame Blavatsky, las hermanas Fox y Pancho Sierra, pero más todavía la del cine de Hollywood. ¿Recuerdan la divertida película “Los Cazafantasmas? Claro que hay relatos (algunos llevados al cine), de mucha mayor enjundia: Pienso en la novela “Otra vuelta de tuerca”, de Henry James, o la reciente película española de Alejandro Amenábar: “Los otros”. Sin embargo, no creo que el dr. R. Cobos se haya aproximado a estas producciones: jamás supo apreciar el arte, sólo despreciarlo.

Y para acabar, veamos el siguiente párrafo:

Los dobles de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a ciertos ámbitos hasta su pronta disolución.

¿No es delicioso? ¿Se imaginan la casa llena de fantasmas de cucarachas luego de que las hayamos exterminado? ¿Se imaginan al doble de la lombriz solitaria de Isaías Nobel siguiendo adherido a ese ámbito intestinal en espera de su pronta disolución? Pobre fantasma de tenia saginata.

En fin, nos despedimos. Lástima que no pueda ser con música, especialmente con esa canción cuya letra reza: “Los borrachos en el cementerio, juegan al mus…”

(*) Es muy chocante leer un texto del dr. Rodríguez Cobos en el cual menciona “la bondad, el amor y la compasión” Se trata de atributos y sentimientos muy profundos que, en verdad, constituyen la amalgama del universo. Pero, por la suprema importancia de tales sentimientos y atributos, sabemos que cualquiera que los experimente con sinceridad no puede menos que sentir cierto pudor al nombrarlos. Sólo los hipócritas y los mercachifles del espíritu y los sentimientos son capaces de hablar de bondad, amor y compasión sin ruborizarse. Al igual que los ladrones no tienen empacho en elogiar la honestidad. En cuanto al dr. Silo, conocemos muy bien sus actos bondadosos, llenos de amor y compasión. Los conocen perfectamente Isaías Nobel y Eduardo Montes, humillados públicamente por él (ver La Guerra Sucia del Partido Humanista y Correspondencia entre E. Montes y Osvaldo), al igual que tantos otros, aunque muchos pretendan justificarlo (entre ellos Montes y Nobel). También la hijita de su criada conoce la magnitud de su bondad y compasión, o los exiliados chilenos por la dictadura de Pinochet a quienes negó su ayuda (Declaración de un Caradura en Punta de Vacas), o los perseguidos y asesinados por la dictadura de los generales argentinos a quienes mezquinó la solidaridad de la organización que comandaba. Por último, mencionaré un hecho que conozco personalmente: En la década de 1980 una de sus adeptas, Silvia Marinucci, enferma de cáncer linfático, le preguntó al dr. Cobos si sabía de algún remedio milagroso. Él viajaba a la India y, para sacársela de encima, le contestó que a la vuelta de su viaje le diría algo al respecto, pero al volver la eludió de modo olímpico (hay otros detalles en esta sórdida historia que me repugna contar). Silvia Marinucci murió si volverlo a ver y sin noticias del supuesto remedio milagroso. Oír al dr. Rodríguez hablando de bondad, amor y compasión, es como oír a Pinochet hablando de democracia y derechos humanos.

Pero todavía no nos vamos
A los monasterios, mezquitas y sinagogas
acuden los débiles temerosos del infierno,
pero aquél que conoce la grandeza de Dios
no cultiva en su alma las malas semillas del temor y la súplica.
Omar Kayam

No me pareció correcto finalizar este “Mensaje de Osvaldo” sin comprometer mi propia opinión.

Y DIGO:

1- Ignoro si hay o deja de haber algún tipo de vida consciente después de la muerte física.

2- No creo que tampoco haya quien pueda saberlo con certeza, pues para ello haría falta haber visitado esos territorios de ultratumba (no me refiero a las alucinaciones que puedan haber padecido algunos seres humanos en momentos de inestabilidad de su estructura vital).

3 - Negar la posibilidad de que pueda existir algún tipo de consciencia tras la muerte, (aun sin una base física) es infundado. Lo es tanto como afirmarlo, ya que no hay modo verdadero de probar una cosa u otra, por lo cual toda rotunda afirmación al respecto resulta arbitraria y oscurantista. Así pues, me adjudico la postura del agnóstico, aunque sé que el agnosticismo no deja de ser una entelequia discutible (como el espiritualismo, el teísmo y el ateísmo), la acepto por considerarla la más honesta y verás. Por otro lado, a la verdadera inteligencia humana siempre le han importado más las preguntas que las respuestas.

4 – No digo que me resulte indiferente la posibilidad de que exista una forma de “vida” después de la muerte física, pero tampoco es tema que pueda conmoverme en demasía, aunque respeto dicha creencia en los casos en que sirve de consuelo a quienes han perdido seres queridos. Por otro lado, me gusta esta vida y creo haberla vivido larga y plenamente. No tengo prisa por bajarme del tren, pero si me dijeran que antes de la próxima hora se habrá acabado mi tiempo, tampoco me desesperaría. Una suave tristeza por dejar a los amigos y seres queridos, tal vez sí que habría, igual que cierta ligera frustración por los proyectos inacabados, pero nada demasiado tétrico. Estoy convencido de que aquellos que llevan una vida satisfactoria y plena no se arrugan ante La Parca. La muerte, después de una buena vida, es como un buen final de fiesta: la hemos pasado bien y ahora vamos a dormir. Quienes temen la vista de la “Vieja Dama” y especulan con vidas de ultratumba no están satisfechos con su vida actual. A vivir bien, pues, y a dejarse de entregar tiempo y energía vitales a sectas esperpénticas a cambio de un billete de lotería falso.

5 – Puesto que no hay modo real de saber si existe o no cualquier clase de vida psíquica tras la muerte física, quienes afirman una cosa u otra comparten un pensamiento dogmático, alucinado o mágico. También puede que sean simples canallas que mienten a sabiendas con el propósito de asegurar la adhesión de sus adeptos.

6 - Cuando los vendedores de paisajes de ultratumba prometen dicha perspectiva a cambio de algún tipo de conducta durante el tiempo de la vida física, simplemente cometen chantaje. Sacerdotes de diversos credos, brujos tribales y profetas trasnochados han ejercido este tipo de estafa durante milenios. El tipo de conducta que recomiendan es, desde luego, aquel que mejor beneficia a sus propósitos. Mucha gente entrega sus pensamientos y sus acciones a cambio de provechos materiales, pero muchos otros lo hacen por una ilusoria vida eterna.

7 – La construcción de una consciencia sólida y profunda es ajena al comercio con la muerte. El budismo, filosofía de vida consciente, no postula un dios ni una vida de ultratumba. El Taoísmo nos habla de inmortalidad, pero en el sentido de no estar muerto en vida, como aquellos que trabajan para un futuro de ultratumba.
L. Osvaldo