Archivo de Marzo de 2008

El Estado de la Cuestión (Humanista (Universalista (Siloísta)))

Sábado, 22 de Marzo de 2008

Seguramente las palabras, como signos, pueden llegar a tener más significados, a través del uso y del abuso, que aquellos que nos dicen los diccionarios, significados que cambian con transcurso del tiempo o con las costumbres de uso. También los términos que hoy puedan tener connotaciones negativas no la tuvieron en su inicio, y viceversa.

Cuando hablamos de “sectas”, usamos esta palabra en un sentido comprensivo; es decir, que todos coincidimos en su significado pero no por esa razón deja de tener unas connotaciones personales y sociales que no deben olvidarse. Por eso, antes que hablar de “secta” prefiero referirme a “movimientos sectarios” o a “conductas sectarias”; el cambio de sustantivo a calificativo me parece más adecuado a la realidad.

La idea que podamos tener, individualmente, del siloísmo, está también condicionada por nuestra propia biografía y por los cruces que hayamos podido establecer con la ideología, y las perspectivas personales y nuestra experiencia, nos guste o no, pueden conferirle un carácter con gran variedad de concepciones dependiendo de quién es el que emite el juicio.

Sin embargo, es imprencindible que esa mirada, a fin de alcanzar las máximas cotas de objetividad posibles, no pertenezca ni a ninguna persona que no haya profundizado en el conocimiento del fenómeno –esa opinión es rechazable por pura ignorancia- ni, en el otro extremo, por nadie que esté actualmente enrolado en la organización –esa opinión es intrascendente porque ningún observador puede observarse a sí mismo-. Esa es la razón por la que los comentarios de rlilloy me parecen dignos de crédito: alguien que conoce lo suficientemente el asunto por haber estado involucrado en el mismo y que tiene la suficiente perspectiva porque ha hecho también el viaje de vuelta.

Yo, por mi parte, no creo que el Siloísmo constituya un serio peligro para la Humanidad, ni ahora ni en el futuro, al menos en el mundo desarrollado. En la Europa contemporánea ya existe suficiente experiencia, concentrada en un siglo, de a dónde llevan los movimientos mesiánicos, y me gustaría pensar que los años de guerra y los muertos contados por millones algo habrán enseñado a las generaciones posteriores.

Por cierto, un vistazo a los resultados del Partido Humanista en las Elecciones Generales en España: en la convocatoria de 2004: 21.758 votos; en la de 2008: 8.086; teniendo en cuenta que Silo proclama mandar sobre 1.000.000 de personas, ¿dónde están los 991.914 restantes? No parece muy proporcional, ¿verdad?, cuando hablamos de un 0,02 % de la población española, país con una “amplia implantación”, según proclaman, del Movimiento, y en el que incluso está en construcción una centro eclesiástico siloísta en el páramo mesetario; por cierto, en Toledo, la provincia donde se está construyendo el centro: 72 votos. ¿Alguien se atreve a adivinar los motivos por los que se ha elegido España para esta implantación? Porque por “aclamación popular” o por “necesidad social” no creo que sea; más bien me suena a desembarco… o a invasión; o a otra cosa: un presupuesto de partida de 300.000 euros a sufragar entre los adeptos mediante colectas extraordinarias; si están todos los que son, y son todos los que están, y todos los votantes del PH pertenecen a la organización, ya pueden ir preparando 371,01 euros por barba, a mayor gloria del movimiento. ¡Cómo me recuerda el método de financiación de las catedrales góticas! La diferencia fundamental es que en este caso acababa pagando todo el mundo, mientras que en Toledo sólo pagan los fieles… aunque poco consuelo debe constituir eso para ellos, ¿no?

En el otro extremo del globo, en la Asia desarrollada, ya existe un background suficientemente completo, un panteón de dioses y de técnicas de “trabajo personal” con tradición milenaria como para que quepa otro movimiento redentor; además, instalándose a marchas forzadas en la modernidad –y pagando, por supuesto, su precio, como han pagado todos los países a su hora-, más bien creo que haya que propugnar por los “derechos humanos” antes que por los “derechos humanistas”. Otra cosa es lo que ocurra en América Latina, donde a fin de cuentas Silo tampoco es tan distinto de Chávez, Castro, Morales o la interminable fila de corruptos argentinos, chilenos, peruanos, etc.; es precisamente en ellos donde parece que el Movimiento encuentra el terreno abonado, sea por afinidad ideológica o por la juventud e inexperiencia de sus incipientes democracias (donde las hay, claro) para su implantación, aunque el origen del movimiento algo debe tener que ver. En África, verdadero campo de experimentación actualmente del Siloísmo, se les augura también un porvenir nada preocupante: los pobres son pobres, pero bastante espabilados, y cuando hayan conseguido lo que quieren se acabó el Siloísmo.

El Siloísmo ha sido calificado como “secta destructiva” por varios países europeos, por resoluciones de sus parlamentos democráticamente elegidos… En cuanto a la peligrosidad de los movimientos de actitudes sectarias, tal vez quepa distinguir entre la peligrosidad social y la peligrosidad personal. Descartada la primera, por las razones expuestas y el propio sentido común, no hay que desdeñar la segunda: el efecto del adoctrinamiento sectario sobre los individuos captados. Varios centros de rehabilitación han encontrado numerosos síntomas psicológicos coincidentes con el estrés postraumático de los soldados expuestos a situaciones de guerra. Sí, ya sé, puede que estos centros formen también parte de la “gran conspiración antisiloísta” pero, ¿alguien se atreve a descartar opciones?

No te conozco, rlilloy, pero una parte muy íntima de mí no puede sino sentir gran simpatía por ti y por tu experiencia; por haber militado y haber sabido echar marcha atrás; por haber sacado de todo ello experiencias positivas; y por la claridad de mente y coherencia, aparte de nada desdeñables dosis de valentía, para emitir tu opinión. Muchísimas felicidades, y me alegro por ti; ojalá pudiera decir lo mismo de todas las personas que se hallan, ahora mismo, bajo el embrujo de un neurótico, o las que sufren las consecuencias de una militancia mal resuelta.

El Humanista (Universalista, ista, ista) Cabreado.

Sábado, 22 de Marzo de 2008

El 26 de Julio pasado colgué un comentario en un post del blog de una estudiante de periodismo que recogía ciertas informaciones acerca del Partido Humanista y su “desaparición” de su sede local en Barcelona en la proximidad de las pasadas elecciones municipales; ese comentario se correspondía con el que aparece colgado en Humanoidex, en lengua catalana.

El 23 de Septiembre, apareció otro post, como comentario al mío, firmado por un tal Xavier Batllés, también en catalán, que decía lo siguiente:

 

“Querido Ricardo, sufres de un fuerte problema de retortijones mentales o eres una persona de malas intenciones.

El modo que tienes de hacerte el inspector Gatchet hace mucha gracia, pero también te delata.

Sospechar de cosas humanas que nacen es como sospechar de un recién nacido y no dice nada bueno sobre quien lo denuncia. Has de saber de quien te escribe que llevo 27 años de relación y participación en el movimiento humanista, y conozco muy bien el historial de calumnias y silenciamientos que ha padecido por doquier, además de los perfiles previsibles de los que han llevado a término tales actitudes.

Te deseo que encuentres paz en tu interior, que puedas reflexionar e informarte con un poco de serenidad y también que puedas aflojar tus tripas.

Un abrazo.”

 

Ante las menciones al estado de mi mente y de otras partes de mi anatomía, respondí al comentario con el escrito siguiente:

 

“Señor X. Batllés.

Vaya por delante que no es mi intención utilizar el blog de Elena para cuitas personales, pero como ha incluido en su post referencias de esta clase a dos partes privadas de mi anatomía, concretamente mi mente y mis tripas, eso sí, con aquella suficiencia autocomplaciente característica del adoctrinamiento sectario (ya lo entiendo; quien tiene la exclusividad de la verdad no puede evitar considerar con cierta inefable superioridad al resto de mortales que no hemos alcanzado, no sé si decir aún, la excelsitud), me permito abusar de la hospitalidad de este blog para expresarle algunos comentarios, en el bien entendido que me referiré única y exclusivamente a su escrito, porque mi post anterior se explica por sí mismo, ya que los enlaces están a disposición de todo el que tenga la paciencia de consultarlos; es más, si se me permite, recomendaría a los lectores interesados que se ahorren este intercambio y los consulten; aún mejor, que se limiten a la lectura de los webs “orgánicos”, los que han redactado los propios adeptos, i obvien   los críticos, ya que la mayoría de estos están redactados visceralmente, algunos debido a ser promovidos por ex-adeptos, y dejan bastante que desear en cuanto a la metodología, al lenguaje, o a ambos.

Permítame, en primer lugar, que ponga en duda tanto su diagnóstico de mi “caso clínico” como su capacidad para emitirlo, a menos que usted, como su guía espiritual, también capte “pensamientos lejanos”. Es más, no es mi intención discutir acerca de “retortijones mentales” con el seguidor de un iluminado (”En muchos días llegué yo a la luz desde las obscuridades más obscuras…”; ¿le suena?) que dice que “a veces me he adelantado a hechos que luego sucedieron”, “a veces he captado un pensamiento lejano”, “a veces he descripto (sic) lugares que nunca visité”, o “a veces he contado con exactitud lo sucedido en mi ausencia” (extraído literal, como todas las citas entrecomilladas posteriores, de “El Mensaje de Silo”, disponible en la red). En lo tocante a mis intenciones, no sé si son malas ni sé, si lo son, para quién lo son, pero lo que no son es ocultas: se limitan a desenmascarar un fraude; o a señalar que el emperador está desnudo, que es lo mismo; i que conste que que da usted alas, Señor Batllés, para no desentenderme de mi objetivo inicial: “Diàleg” es un fraude económico; el Partido Humanista es algo bastante peor, es un fraude intelectual. Mis intenciones, también forman parte de una actitud personal (bien que debe permitir su “humanismo” tener actitudes personales; ¿o no?) que no me lleva a fundar ninguna secta (o “Comunidad”, si se siente más cómodo con este substantivo) para extenderla, ni a hacer proselitismo; no verá nunca un web anti-nada suscrito por mí, me limito a dar una información que poseo y, además, con caràcter compilador, ya que lo que le ha provocado esta furibunda e insultante reacción está a disposición pública en la red. Y, finalmente, en lo que se refiere a mi opinión, el post anterior no menciona nada; en éste, como es evidente, y después de ser provocado por su mala educación (lo entiendo, ya que “Todo lo que hago, siento y pienso, no depende de mí”…), no me la voy a ahorrar.

No era mi intención “hacer gracia” sino exponer unos hechos, tan discutibles como quiera, pero no con descalificaciones personales sino con argumentos; argumentos, por cierto, que evita cuidadosamente formular en su escrito. No sé hasta qué punto mi post me delata, lo que pasa es que tampoco estoy nada seguro que el suyo no lo delate, al menos en la misma medida, a usted. En cualquier caso, yo diría que su respuesta y que sus descalificaciones personales sí lo hacen. Señor Batllés, a mí las personas me merecen todo el respeto; las ideas, ya no tanto; las ideologías, aún menos; las doctrinas, ninguno.

No se haga ilusiones persecutorias, no poseen ustedes la exclusividad de mis sospechas. ¿Sabe por qué, Señor Batllés? Porque, a poco que lo piense, es bastante evidente que el hecho de que algo sea humano no es ninguna garantía de su valor; tanto la historia como el presente nos facilitan algunas muestras: las dictaduras, la manipulación, las guerras, el hambre, la injusticia, todos son, como usted dice, “cosas humanas” que un día nacieron, y bien que nos las podríamos haber ahorrado. Si hubiese usted nacido en la época de nacimiento del nazismo, y hubiese tenido la oportunidad, ¿no hubiese hecho nada para abortarlo? Pues el nazismo también era humano. Si fuese usted el encargado de disparar a un condenado a muerte, ¿no haría nada para evitarlo? Pues la pena de muerte es una ley humana… Forma parte de nuestra miseria ser ruines, traïdores, asesinos, así como de nuestra grandeza ser generosos, justos, desinteresados. Las seis características son humanas en la misma medida, Señor Batllés, y ninguna de ellas nos es ajena.

Me temo que sus 27 años de militancia no son garantía de nada, Señor Batllés; mi relación con el Partido Humanista se remonta también a casi 20 años… No creo que la antigüedad facilite ninguna marca de validez; nadie está libre de estar equivocado no 20 ni 27 años, sino toda la vida. Bueno, nadie, no, sólo podemos estar equivocados los que no pertenecemos a la “Comunidad” del clarividente, claro.

Hablando de “humanismo”, Señor Batllés, me temo que existe cierta confusión terminológica no falta de intencionalidad en este tema. Mi escrito no dice nada acerca del “movimiento humanista”, sea esto lo que sea, con comillas o sin ellas; el escrito se refiere a una asociación sin ánimo de lucro (lucro suntuario, entiendo) que, como tantas otras, aprovechando la mala conciencia de los ciudadanos del opulento occidente, se vende como ONG sin serlo, a la manera en que “reparte” la solidaridad, y a su vinculación con el Partido Humanista de Mario Luis Rodríguez Cobos.

Si habláramos de lo que toda persona con una mínima preparación intelectual y no lastrada por ningún adoctrinamiento entendemos por ideología humanista (y podríamos ir hacia atrás en el tiempo tanto como usted quisiera, desde los griegos de la gran generación, pasando por los humanistas cristianos de los primeros siglos de nuestra era, sin olvidar a las víctimas de este mismo cristianismo en el Renacimiento y a los que se escaparon   de la Inquisición por los pelos, pasando por los Philosophes del Siglo XVIII hasta llegar, si quiere, a Gandhi y Luther King), no tendría más objeción que la que, personalmente, si se me permite la debilidad, tengo contra cualquier idiología; aparte, quizás, e hilando muy fino, de que pueda considerarla anacrónica, fruto de unas épocas totalitarias en las que el individuo no era nada para enfrentarse a la omnipotencia del estado o del rey absolutista de turno. Pero me temo que no se trata de eso, Señor Batllés; una ojeada a “El Mensaje de Silo”, o a cualquiera de sus obras, o un seguimiento de las actividades internas de la organización (las que no transcienden al público), o una mirada crítica a los numerosos textos doctrinales de uso exclusivo de los “Consejos” y de los jefes locales, la falta absoluta de democracia interna, los concursos de méritos para “ascender” de nivel, e incluso la incoherencia, vaguedad y adaptación al discurso vendible (eso que se llama “demagogia”; ¿le suena este concepto?) de sus propuestas “políticas”, no tienen nada que ver con el humanismo (esta vez, sí, sin comillas). Otro asunto es que, a la hora de bautizar al movimiento, se haya echado mano de un concepto políticamente tan abstracto que permite cualquier interpretación. No es humanista quien se hace llamar humanista, Señor Batllés, como no es anti-racista quien se hace llamar anti-racista, como no es socialista quien se hace llamar socialista; en este caso, como en tantos otros, el rótulo que da nombre al cajón no tiene por que coincidir con lo que éste oculta.

Le agradezco que me haga darme cuenta de que pertenezco al grupo de los conspiradores, ni siquiera yo mismo lo sabía… Ay, qué socorrida es la apelación a la conspiración, ¿no es cierto? Uno siente una ligerez de espíritu indescriptible (la explicación de la cual sólo nos la podrá facilitar su guía: “Sé cómo te sientes porque a tu estado puedo experimentarlo pero tú no sabes cómo se experimenta lo que digo.” (sic)) cuando se apercibe de que todos los males no son consecuencia de sus actos, sino fruto de la conspiración; nada más fácil para descargar responsabilidades y salvaguardar la integridad que atribuir a los enemigos de la causa los fracasos propios… No tengo constancia de que las numerosas “calumnias”, algunas vertidas por instituciones tan “conspiradoras” como el Parlamento español, el Parlamento francés o el Parlamento europeo, lugares a los que, por cierto, se mueren ustedes por entrar, hayan sido retiradas por orden judicial debido a su caràcter “calumniador”; ni que se les haya impedido formar parte del gobierno rumano, ni presentarse a las elecciones generales en gran parte de latinoamérica y de Europa, ni que se haya boicoteado su participación en coloquios, mesas redondas, encuentros o debates. ¿Que los resultados en todas partes no son los esperables? No me extraña, aquí en España el número de votos que sacaron en las elecciones pasadas es inferior al que dicen públicamente que es el de sus adeptos; ¿cómo quieren triunfar, si no se votan ni ustedes mismos?

Le agradezco también que me desee que encuentra la paz en mi interior, aunque no sé si tomarme seriamente su deseo, después de todo lo que dice; no sé si será otra impostura, una señal de ese “humanismo” que les es tan querido. Aunque usted no lo pueda comprender, la verdad es que, últimamente, y se lo comunico para su paz en su interior, estoy bastante tranquilo, con la suficiente paz en mi interior para poder valorar subjetivamente (¿hay alguna otra forma de valorar las cosas cuando no eres Silo?) lo que me conviene y lo que no me conviene. Creo que tampoco coincidimos con el concepto de “reflexión”… principalmente porque yo pienso y ustedes, confundidos por el prefijo “re-”, se limitan a re-producir lo que les dice que han de reflexionar y cómo han de hacerlo su maestro espiritual (”trabajo personal” le llaman a eso, ¿no?); pero en eso me temo que tampoco estaremos de acuerdo, ni con el término “informarme”: le repito, Señor Batllés, que la fuente de mi información son los documentos que las distintas caras de su organización tienen colgados en internet; eso sí, para mí esa información no es incuestionable, como no debería serlo ninguna, y a través de una lectura crítica, junto con el conocimiento de primera mano que poseo de todo el entramado, genero mis opiniones.

Y finalmente, debo confesarle que no quería comentar nada acerca de la referencia que hace usted a mis tripas (que, por cierto, funcionan de maravilla), porque consideraba que me ponía a su altura, no demasiado elevada como era de esperar, pero he cedido a la tentación, y como usted no se reprime a la hora de darme consejos, yo también voy a darle uno, sólo uno: Señor Batllés, no debería dar tanta importancia a lo que evacúa sino a lo que ingiere.

Ojalá tanto “humanismo” no le haga extraviar la humanidad… aunque creo que ya llego tarde.

Que usted lo pase bien.”

Los mensajes originales, en lengua catalana, están disponibles en http://blanquernacanseco.blogspot.com/