Queridos amigos Rubén, Mario, Anabel, Edith, Marcelo y Pilar,
Acabo de recibir el siguiente texto bajo el epígrafe “El mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad”, que me fuera enviado por el venerable Coordinador General (¿así es como se dice?) y nunca bien ponderado Tito de Casas. Lo ha expedido en formato Word sobre soporte de un mail: odiseo@jazzfree.com , y no resisto la tentación de comentarlo con mis amigos, tanto los contras como los fervientes adeptos. Antes de entrar en materia (¿fecal o cadavérica?, lo digo por lo de la escatología), vaya por delante mi agradecimiento a don Tito, que pese a antiguas diferencias y rencillas callejeras habidas entre ambos, me remite mensajes educados y, creo yo, cargados de las mejores intenciones, contrariamente a otros de su bando que me desean la muerte, la anuncian con anticipación, me amenazan con ésta u otras desgracias y hasta difaman a mis familiares, aunque ellos (mis familiares) no tengan nada que ver en el asunto. Pero, bueno, tal vez lo hagan para probar lo unitivo de sus acciones (”unitivo” es argot de la secta, pero está en el diccionario: “que tiene virtud de unir”). En fin, vayamos al asunto.
Como se comprobará mediante su lectura, el texto en cuestión incursiona de lleno en la escatología, que es palabra polisémica, ya que en un sentido trata los temas relativos al mundo de ultratumba y, en otro, aquellos que atañen a los excrementos, vulgarmente: la mierda. Empieza dicha homilía con la mención de lo que actualmente se conoce, en medios de la secta, como “El Mensaje de Silo”, el cual estaría integrado por tres catecismos fundamentales: “La mirada interna”, “La experiencia” y “El camino”, encabezamiento que, aunque privado del artículo, es título también de un libro muy anterior, escrito por el beato católico Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, como casi todos ustedes deben de saber. En este caso vuelve a manifestarse el instinto plagiario del doctor Rodríguez Cobos (Silo), con otro plagio que suma un nuevo remiendo a la colcha de retazos de mil colores que conforma su pretendida doctrina (a los pies de la cama yacen Gurdjieff, Ouspensky, “El Kybalion” y tantos otros acerca de los cuales los nuevos adeptos no deben de tener ni noticias). Pero el plagio no es casual, pues bien podría haber fusilado cualquier otro rótulo. Este plagio en cuestión es revelador del siguiente fenómeno: similares formas y tendencias en el pensar y el sentir acaban convergiendo, inevitablemente, en un mismo lenguaje y en idénticos términos. Así pues, que sea nomás “EL CAMINO”, ya sea que lo señale Escrivá de Balaguer, o Mario Rodríguez, alias Silo.
Como a esta altura de mis comentarios aún no he presentado el texto en cuestión, lo haré seguidamente, pero antes quisiera comunicar mis dudas sobre el modo en que he de comentarlo a posteriori: ya que el escrito, al ser tan ridículo y tan fácilmente ridiculizable, me impide resistir la tentación de divertirme a su costa, pareciendo así que incurro en herética frivolidad. Por otro lado, al emparentarse con textos anteriores, provenientes de religiones institucionalizadas y sectas de gran arraigo popular, cuyas huellas pueden rastrearse desde los mitos de Sumer y Babilonia hasta las histéricas invocaciones de multitudes supersticiosas en el sur y el oeste de los Estados Unidos de hoy, me veré obligado a regalarle un análisis medianamente serio. Para resolver el dilema, he resuelto que mezclaré sin remilgos un almidonado empaque de corte académico con la comicidad que me enseñara el gran Marx… Groucho, claro.
Como el texto no lleva firma de autor, deduzco que con su infinita modestia lo ha pergeñado el propio doctor R. Cobos, como casi todo lo que circula entre los miembros de su pintoresca Corte de los Milagros. Atención pues:
El Mensaje de Silo inspira una profunda religiosidad.
Antecedentes
El Mensaje dado por Silo se formalizó a través de El Libro (La Mirada Interna), La Experiencia (Ceremonias) y El Camino (frases de meditación). Algunas obras como El Paisaje Interno y el Paisaje Humano, han ayudado a comprender El Mensaje.
El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad del espíritu humano capaz de trascender los tiempos y espacios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de ponernos en presencia de lo Sagrado.
La Experiencia.
Lo Sagrado se manifiesta desde la profundidad del ser humano, de ahí la importancia que tiene la experiencia de la Fuerza como fenómeno extraordinario que podemos hacer irrumpir en el mundo cotidiano. Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado. La Fuerza se obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición. También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden percibir los efectos de la Fuerza.
El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento de la energía psicofísica sobretodo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan numerosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la acción de la Fuerza aumenta.
El Universo y la Vida
Una Intención evolutiva da lugar al nacimiento del tiempo y a la dirección de este Universo. Energía, materia y vida, evolucionan hacia formas cada vez más complejas. Cuando la materia se comienza a mover, nutrir y reproducir, surge la vida. Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados.
Los seres vivos se reproducen y en ese acto pasa, a través de las células en fusión, el campo energético que configura un nuevo ser totalmente independiente. Los cuerpos vivos necesitan de elementos sólidos, líquidos, gaseosos y radiantes, para nutrirse y realizar sus funciones. Además, los dobles energéticos necesitan sensaciones de distinto potencial para lograr su desarrollo. Con la muerte se produce la disolución del cuerpo al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble energético.
La evolución constante de nuestro mundo ha producido al ser humano, también en tránsito y evolución, en el que se incorpora (a diferencia de las otras especies) la experiencia social capaz de modificarlo aceleradamente. El ser humano llega a estar en condiciones de salir de los dictámenes rigurosos de la Naturaleza autotranformándose, inventándose, haciéndose a sí mismo física y psicológicamente. Y es en el ser humano donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíritu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace consciente y forma un “centro” de energía nuevo.
El Espíritu Humano.
El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incompleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro interno de energía… tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser humano puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su cuerpo y seguir evolucionando sin límite. El ser humano en su bondad, en la eliminación de las contradicciones internas, en sus actos conscientes y en su sincera necesidad de evolución, hace nacer su espíritu. Para la evolución son necesarios el amor y la compasión(*). Gracias a ellos es posible la cohesión interna y la cohesión entre los seres que posibilitan la transmisión del espíritu de unos a otros. Toda la especie humana evoluciona hacia el amor y la compasión. Quien trabaja para sí en el amor y la compasión, lo hace también para otros seres.
Cuerpo, Doble y Espíritu
La producción y reproducción artificial de vida están al alcance del ser humano; también la prolongación del ciclo vital. En todos los casos, el ser humano será acompañado por su campo energético hasta un tiempo después de la muerte física. Si se ha generado el espíritu, éste podrá permanecer en regiones próximas al plano de la vida física, pero finalmente cumplirá con su ciclo de espíritu individual para seguir avanzando hacia planos más evolucionados. Básicamente, el espíritu puede formarse tomando energía del doble.
La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuerpo sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede permanecer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, permaneciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban adheridos. También hay casos de relativa permanencia originados por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy profundos de amor y odio referidos a otras personas. Los dobles de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a ciertos ámbitos hasta su pronta disolución. Por último, existen conglomerados energéticos de considerable energía que actúan sin llegar a constituir verdaderos dobles.
Práctica de la Religiosidad Interna.
Cotidianamente, vivir de acuerdo a lo comprometido en la ceremonia de Reconocimiento
Ocasionalmente, apelar al Guía Interno.
Semanalmente y en momentos especiales, participar de las ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro, el Camino y los materiales complementarios.
Periódicamente, comprobar el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los acontecimientos.
Y ya está. Volvamos al mundo de la numinosa razón, tan carente de fantasmas, espíritus, vaporosas miasmas y lejanas voces provenientes del más allá, y con tan reducido bagaje y pobreza de adornos, pasemos revista a la ficción que acabamos de leer. A los efectos operativos utilizaré el método conocido como “desmenuzamiento”, o, dicho de modo más elegante, al estilo de los anatomistas y médicos forenses: “disección”. Empieza pues la autopsia del cadáver:
El Mensaje es expresión de lo “Profundo”, de la interioridad del espíritu humano capaz de trascender los tiempos y espacios en que se mueve nuestro “yo”. Es el medio capaz de ponernos en presencia de lo Sagrado.
Esta afirmación, como tantas otras que aparecen después, es absolutamente arbitraria. No se sustenta en la más mínima fundamentación, no aporta pruebas. En tal sentido, es similar a otros eslóganes políticos o de publicidad comercial: “Coca Cola es la chispa de la vida” . Al igual que las aseveraciones supuestamente basadas en la Palabra Divina o los mensajes de “El más allá” que hacen circular las sectas cristianas, desde el catolicismo a las diversas facciones protestantes, y asimismo otras confesiones, todo se reduce a postulados indiscutibles que de ningún modo resistirían el análisis de los tan desprestigiados métodos científicos o cualquier otra forma de pensamiento racional. Sigamos:
Sin la experiencia todo es dudoso, con la experiencia de la Fuerza tenemos evidencias profundas. No necesitamos de la fe para reconocer lo Sagrado. La Fuerza se obtiene en algunas ceremonias como el Oficio y la Imposición. También en las ceremonias de Bienestar y Asistencia se pueden percibir los efectos de la Fuerza.
Esta argumentación podría valer también para los católicos que van a misa, los asistentes a reuniones espiritas basadas en la doctrina de Allan Kardek, ciertos experimentadores con drogas alucinógenas o los asiduos participantes de macumbas. Casi todos ellos dan testimonio de “evidencias” y declaran haber experimentado los efectos de ciertas “fuerzas”. Dejando de lado las intoxicaciones con drogas, es sabido (y el dr. Cobos lo sabe muy bien y lo explicó en su día), que ciertos ritos y ceremonias, sobre todo cuando van acompañados de imágenes difusas y un ambiente enrarecido, llevan a un estado de hiperventilación que el adepto muy bien puede interpretar según sus más profundos deseos. A eso le llaman “evidencia profunda”.
El contacto con la Fuerza provoca una aceleración y aumento de la energía psicofísica sobretodo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna orientando hacia el nacimiento espiritual. La Fuerza se puede exteriorizar a distancia y mayor es su influencia si actúan numerosas personas. Entre familiares, amigos y seres queridos, la acción de la Fuerza aumenta.
Más de lo mismo. Lo de la “exteriorización a distancia” ya ha sido muy trajinado por la ciencia-ficción y los más divertidos comics. Uno, al asumirse como agnóstico, no dice que sí ni que no, pero admite que, falto de fe, nunca ha visto cosa semejante. Sería realmente bueno que fuese posible “exteriorizar la fuerza a distancia”, sobre todo cuando hace falta mover muebles voluminosos y acarrear grandes pesos. Pero debo reconocer que en cierta ocasión pude comprobar que entre familiares, amigos y seres queridos hacían todos fuerza al unísono y lograban mover un camión de muchas toneladas; claro que dicha acción no fue ejercida “a distancia”. De todo esto lo más interesante es aquello del “aumento de la energía psicofísica sobre todo si cotidianamente se realizan actos coherentes que, por otra parte, crean unidad interna…” etcétera, etcétera. Doy por supuesto que los mejores actos coherentes consisten en captar gente para la estructura sectaria y aportar puntualmente a las colectas. No está mal pensada la cosa.
…Y la materia viviente genera un campo de energía al que tradicionalmente se ha llamado “alma”. El alma, o doble energético, actúa en el interior y alrededor de los centros vitales de los seres animados.
Otra vez se ve uno tentado a reclamar las pruebas de lo que se afirma; los datos que reclaman los sentidos para aceptar lo que se oye. Pero, por supuesto, eso de reclamar pruebas y datos coherentes es propio de contras y sujetos negados para la fe. De todos modos, en caso de haber tantas almas, habrá que suponer que éstas en algún sitio estarán alma-cenadas. ¿Es el siloísmo y el así llamado Movimiento Humanista un alma-cén de almas? Y en tal caso ¿Quién será el alma-cenero? Adivina, adivinador.
Con la muerte se produce la disolución del cuerpo al tiempo que ocurre la separación y aniquilamiento del doble energético.
O sea, que uno estira la pata y el doble (es decir, el fantasma que te acompañaba como perro fiel) acaba evaporándose como el charco de una meada bajo el sol. ¿Y qué sucede con el triple, el cuádruple y el quíntuple?
Pero, ojo, por fortuna no siempre es así, como se nos explica posteriormente.
Y es en el ser humano donde aparece un nuevo principio generado en el doble. Desde antiguo a este nuevo principio se lo llamó “espíritu”. El espíritu nace cuando el doble vuelve sobre sí mismo, se hace consciente y forma un “centro” de energía nuevo.
Pues menos mal, sobre todo para quienes no se consuelan con la bajada del telón y están ansiosos por seguir la juerga.
Lo notable de estos párrafos es la gran similitud con la doctrina de los espiritistas, sobre todo los de Argentina, representados por la poderosa “Escuela Científica Basilio”. Tengo entendido que el doctor R. Cobos frecuentó esa secta de espiritismo criollo a principio de los años sesenta.
El ser humano no ha concluido su evolución. Es un ser incompleto y en desarrollo que tiene la posibilidad de formar un centro interno de energía… tal cosa ocurrirá o no de acuerdo al tipo de vida que lleve. Según que los actos realizados sean conscientes y unitivos, se irá estructurando un sistema de fuerzas centrípetas al que llamamos “espíritu”. Según que los actos no sean conscientes ni unitivos sino contradictorios, el sistema de fuerzas será centrífugo y por tanto no habrá nacido el espíritu o tendrá una conformación elemental sin desarrollo. Un ser humano puede nacer, llevar adelante su vida, morir y disolverse para siempre y otro puede nacer, llevar adelante su vida, dejar su cuerpo y seguir evolucionando sin límite.
Dicho en otros términos, que si participas en la estructura sectaria, aunque sea como simpatizante; si conectas a otros y aportas a las colectas semestrales, te salvas y tal vez puedas seguir la farra después de que hayas estirado la pata. Pero si eres un contra, un degradador y un resentido. ¡Chau pinela! No es que vayas al infierno, porque eso ya no se puede decir puesto que está pasado de moda, pero te dispersas como un puñado de polvo de talco bajo los efectos de un potente ventilador.
Los mitos referidos a premios y castigos posteriores a la muerte, en relación con el tipo de vida que uno haya llevado, quizás ya tuvieron vigencia en los tiempos paleolíticos. Ese es el sistema de pensamiento que la antropología dio en llamar “escatológico”, para observarlo en tiempos más recientes, veamos lo que opina el ya mentado fundador del Opus Dei:
“San Josemaría Escrivá nos recuerda una verdad fundamental, enseñada desde siempre por la Iglesia pero por muchos olvidada: todos los bautizados estamos llamados a alcanzar la santidad realizando nuestro trabajo y actividades diarias con un espíritu cristiano.”
¿Alguno le encuentra cierto aire de familia con el “Mensaje de Silo”? ¿Una ayudita?
Práctica de la Religiosidad Interna.
Cotidianamente, vivir de acuerdo a lo comprometido en la ceremonia de Reconocimiento
Ocasionalmente, apelar al Guía Interno.
Semanalmente y en momentos especiales, participar de las ceremonias y de las meditaciones sobre el Libro, el Camino y los materiales complementarios.
Periódicamente, comprobar el crecimiento interior ante la vida y las contingencias de los acontecimientos.
Sigamos un rato más, que esto no tiene desperdicio:
La acción del doble se manifiesta en ocasiones fuera del cuerpo sin que haya ocurrido la muerte. El doble puede permanecer sin disolverse por algún tiempo luego de la muerte si esta se ha producido de un modo violento, quedando el campo energético desplazado desde el cuerpo hacia el ámbito en que se produjo el deceso. Esos dobles fijados a ciertos ambientes no poseen sino una aparente conciencia de tipo refleja, permaneciendo en ese estado durante un tiempo hasta que pierden cohesión o se desacomoda el ámbito físico al que estaban adheridos. También hay casos de relativa permanencia originados por un fuerte deseo de testimoniar o por afectos muy profundos de amor y odio referidos a otras personas
Aquí ya es muy evidente la influencia de Allan Kardek, madame Blavatsky, las hermanas Fox y Pancho Sierra, pero más todavía la del cine de Hollywood. ¿Recuerdan la divertida película “Los Cazafantasmas? Claro que hay relatos (algunos llevados al cine), de mucha mayor enjundia: Pienso en la novela “Otra vuelta de tuerca”, de Henry James, o la reciente película española de Alejandro Amenábar: “Los otros”. Sin embargo, no creo que el dr. R. Cobos se haya aproximado a estas producciones: jamás supo apreciar el arte, sólo despreciarlo.
Y para acabar, veamos el siguiente párrafo:
Los dobles de animales y vegetales pueden quedar también adheridos a ciertos ámbitos hasta su pronta disolución.
¿No es delicioso? ¿Se imaginan la casa llena de fantasmas de cucarachas luego de que las hayamos exterminado? ¿Se imaginan al doble de la lombriz solitaria de Isaías Nobel siguiendo adherido a ese ámbito intestinal en espera de su pronta disolución? Pobre fantasma de tenia saginata.
En fin, nos despedimos. Lástima que no pueda ser con música, especialmente con esa canción cuya letra reza: “Los borrachos en el cementerio, juegan al mus…”
(*) Es muy chocante leer un texto del dr. Rodríguez Cobos en el cual menciona “la bondad, el amor y la compasión” Se trata de atributos y sentimientos muy profundos que, en verdad, constituyen la amalgama del universo. Pero, por la suprema importancia de tales sentimientos y atributos, sabemos que cualquiera que los experimente con sinceridad no puede menos que sentir cierto pudor al nombrarlos. Sólo los hipócritas y los mercachifles del espíritu y los sentimientos son capaces de hablar de bondad, amor y compasión sin ruborizarse. Al igual que los ladrones no tienen empacho en elogiar la honestidad. En cuanto al dr. Silo, conocemos muy bien sus actos bondadosos, llenos de amor y compasión. Los conocen perfectamente Isaías Nobel y Eduardo Montes, humillados públicamente por él (ver La Guerra Sucia del Partido Humanista y Correspondencia entre E. Montes y Osvaldo), al igual que tantos otros, aunque muchos pretendan justificarlo (entre ellos Montes y Nobel). También la hijita de su criada conoce la magnitud de su bondad y compasión, o los exiliados chilenos por la dictadura de Pinochet a quienes negó su ayuda (Declaración de un Caradura en Punta de Vacas), o los perseguidos y asesinados por la dictadura de los generales argentinos a quienes mezquinó la solidaridad de la organización que comandaba. Por último, mencionaré un hecho que conozco personalmente: En la década de 1980 una de sus adeptas, Silvia Marinucci, enferma de cáncer linfático, le preguntó al dr. Cobos si sabía de algún remedio milagroso. Él viajaba a la India y, para sacársela de encima, le contestó que a la vuelta de su viaje le diría algo al respecto, pero al volver la eludió de modo olímpico (hay otros detalles en esta sórdida historia que me repugna contar). Silvia Marinucci murió si volverlo a ver y sin noticias del supuesto remedio milagroso. Oír al dr. Rodríguez hablando de bondad, amor y compasión, es como oír a Pinochet hablando de democracia y derechos humanos.
Pero todavía no nos vamos
A los monasterios, mezquitas y sinagogas
acuden los débiles temerosos del infierno,
pero aquél que conoce la grandeza de Dios
no cultiva en su alma las malas semillas del temor y la súplica.
Omar Kayam
No me pareció correcto finalizar este “Mensaje de Osvaldo” sin comprometer mi propia opinión.
Y DIGO:
1- Ignoro si hay o deja de haber algún tipo de vida consciente después de la muerte física.
2- No creo que tampoco haya quien pueda saberlo con certeza, pues para ello haría falta haber visitado esos territorios de ultratumba (no me refiero a las alucinaciones que puedan haber padecido algunos seres humanos en momentos de inestabilidad de su estructura vital).
3 - Negar la posibilidad de que pueda existir algún tipo de consciencia tras la muerte, (aun sin una base física) es infundado. Lo es tanto como afirmarlo, ya que no hay modo verdadero de probar una cosa u otra, por lo cual toda rotunda afirmación al respecto resulta arbitraria y oscurantista. Así pues, me adjudico la postura del agnóstico, aunque sé que el agnosticismo no deja de ser una entelequia discutible (como el espiritualismo, el teísmo y el ateísmo), la acepto por considerarla la más honesta y verás. Por otro lado, a la verdadera inteligencia humana siempre le han importado más las preguntas que las respuestas.
4 – No digo que me resulte indiferente la posibilidad de que exista una forma de “vida” después de la muerte física, pero tampoco es tema que pueda conmoverme en demasía, aunque respeto dicha creencia en los casos en que sirve de consuelo a quienes han perdido seres queridos. Por otro lado, me gusta esta vida y creo haberla vivido larga y plenamente. No tengo prisa por bajarme del tren, pero si me dijeran que antes de la próxima hora se habrá acabado mi tiempo, tampoco me desesperaría. Una suave tristeza por dejar a los amigos y seres queridos, tal vez sí que habría, igual que cierta ligera frustración por los proyectos inacabados, pero nada demasiado tétrico. Estoy convencido de que aquellos que llevan una vida satisfactoria y plena no se arrugan ante La Parca. La muerte, después de una buena vida, es como un buen final de fiesta: la hemos pasado bien y ahora vamos a dormir. Quienes temen la vista de la “Vieja Dama” y especulan con vidas de ultratumba no están satisfechos con su vida actual. A vivir bien, pues, y a dejarse de entregar tiempo y energía vitales a sectas esperpénticas a cambio de un billete de lotería falso.
5 – Puesto que no hay modo real de saber si existe o no cualquier clase de vida psíquica tras la muerte física, quienes afirman una cosa u otra comparten un pensamiento dogmático, alucinado o mágico. También puede que sean simples canallas que mienten a sabiendas con el propósito de asegurar la adhesión de sus adeptos.
6 - Cuando los vendedores de paisajes de ultratumba prometen dicha perspectiva a cambio de algún tipo de conducta durante el tiempo de la vida física, simplemente cometen chantaje. Sacerdotes de diversos credos, brujos tribales y profetas trasnochados han ejercido este tipo de estafa durante milenios. El tipo de conducta que recomiendan es, desde luego, aquel que mejor beneficia a sus propósitos. Mucha gente entrega sus pensamientos y sus acciones a cambio de provechos materiales, pero muchos otros lo hacen por una ilusoria vida eterna.
7 – La construcción de una consciencia sólida y profunda es ajena al comercio con la muerte. El budismo, filosofía de vida consciente, no postula un dios ni una vida de ultratumba. El Taoísmo nos habla de inmortalidad, pero en el sentido de no estar muerto en vida, como aquellos que trabajan para un futuro de ultratumba.
L. Osvaldo