OTRA ARGENTINA DENUNCIA LA FARSA DE PUNTA DE VACAS

Hola:
Me llamo M.Z. y soy argentina. Quiero contarles que una antigua amiga mía que es del movimiento humanista me captó hace tiempo para su grupo, fui a algunas reuniones que me parecieron espantosas porque nunca había conocido gente tan pavota y tan primaria. Son unos fanáticos muy ignorantes que para colmo se creen que tienen la papa, pero la mayoría no tiene estudios y son muy resentidos contra lo que ellos denominan el sistema, que en realidad no es otra cosa que la misma vida y como les ha ido mal en todo le echan la culpa al dichoso sistema, qué no se sabe que es en concreto y ellos tampoco lo saben explicar. Bueno, lo que quiero contar es que mi amiga, de quien no voy a dar su nombre, cuando le dije que no iba a ir a más reuniones me pidió que al menos figurara en su grupo porque así ella iba a poder pasar de delegada de grupo a delegada general o algo parecido. A mí me dio lástima porque la verdad es que es una pobre chica que tuvo muchos problemas familiares, laborales y sentimentales y siempre le fue mal en la vida, así que pensé que si ese ascenso jerárquico la iba a hacer feliz no me costaba nada darle el gusto. El problema vino cuando me pidió dinero para contribuir en la colecta general y me pidió que le diera mi parte porque de lo contrario no iba a poder justificar que estaba en su grupo. Yo le pregunté qué parte, porque una cosa era dejar que me mencionara como de su grupo y otra muy distinta que encima tuviera que poner plata. Al fin mi pidió que le diera lo que pudiera, así que le di unos pocos pesos para que me dejara tranquila y ella dijo que pondría el resto de parte mía. Yo le dije que hiciera lo que le diera la gana.
A mediados de abril mi amiga me llamó para invitarme a ir a Punta de Vacas (Mendoza) porque dijo que iba a hablar Silo. Yo al principio me negué, pero mi amiga me lo pidió por favor porque dijo que iban a contar los asistentes que traería cada delegado y si ella no llevaba gente suficiente no iba a poder pasar al siguiente nivel. Así que al final acepté ir en parte porque me dio lástima la pobre chica y en parte porque tenía curiosidad en conocer al lider de ese movimiento que ustedes llaman secta y me parece que lo hacen con mucha razón.
Resumiendo: que en una fría madrugada de mayo me subí a un ómnibus con mi amiga y un montón más de los llamados humanistas. Entre dos se pusieron a querer convencerme y a decirme que la vida no tenía sentido si yo no creía en la inmortalidad. Yo les dije que no creía ni dejaba de creer, porque eso de que hay otra vida después de que una estira la pata es un misterio total y ya me enteraría cuando me llegara la hora pero de momento no tenía ningún apuro. Bueno, entre eso del sentido de la vida y la “humanización de la tierra” aprovecharon para pedirme más plata para pagar el viaje. Les dije que ya había contribuído con lo que me habían dicho, pero al parecer no alcanzaba, así que tuve que volver a ponerme.
En fin, que llegamos a Punta de Vacas y me encontré con unos dos mil o dos mil quinientos fanáticos febriles (ellos después dijeron que eran como cinco mil) que parecían estar en trance. Al fín habló el tal Silo y la verdad es que me pareció de terror. No entiendo cómo hay gente que pueda seguir a un sujeto tan espantoso. Pero, en fín, cada cual sabrá. Yo muerta de vergüenza me fui retirando de la multitud, pero no pude dejar de oír los chillidos del iluminado que me llegaban por los altoparlantes. Cuando por fín me pareció que terminaba aquella pesadilla y nos volvimos a subir al ómnibus todavía tuve que aguantar más intentos de lavado de cerebro. Para colmo, volvieron a pedirme plata, porque en eso son insaciables. Y por si fuera poco, un sujeto de aspecto horrible y medio tarado al parecer creyó que conmigo podría hacerse un levante y se me pegó como una lapa. Lo dicho, ¡una pesadilla total!
Para acabar, cuando estuve de nuevo en casa no se me ocurrió otra cosa que meterme bajo la ducha y permanecer como media hora, como si quisiera limpiarme de tanta porquería. Pero ahí no terminó todo, porque me amiga volvió a llamarme para saber qué me había parecido el acto, y como le dije que me había parecido horrible acabó insultándome y diciéndome que yo estaba muerta. Bueno, mejor así, porque así me la saqué de encima, pero no del todo, ya que ha mandado a uno de sus lacayos a pedirme más dinero que dicen que quedé debiendo del viaje. En cuanto al cargoso tarado que se me pegó en el viaje de vuelta, me estuvo llamando durante unos días tarde y noche hasta que tuve que mandarlo a la mierda. Ahora recibo llamadas telefónicas a las dos o las tres de la madrugada y cuando atiendo nadie contesta, lo que no me hace mucha gracia porque yo vivo de mi trabajo y me levanto todos los días a las 7 de la mañana.
Antes de dirigirme a la policía se me ha ocurrido denunciar estos macabros hechos en esta página, que me parece muy útil y por ello felicito a quienes la hacen. Adelante y cuenten con mi colaboración. Denunciar a esos estafadoes y locos es un buen servicio a la humanidad.

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