LA DECLARACIÓN DE UN CARADURA
En Punta de Vacas 4 de Mayo de 1999
Mirando por la internet me encontré con la siguiente página del Partido Humanista de Silo: también llamado Silas.
http://www.mdnh.org/galeria/Punta_de_Vacas/pvacas040599/
En esta página pude ver, que Silas (un apodo es tan bueno como el otro) festeja el origen de su secta, según una de las tantas versiones oficiales. Silas no se puso esta vez un overol blanco, pero el melodramatismo y la manipulación de datos sige vigente. Lo que me llamó la atención y mas tarde me motivó a escribir esto fue el haber leído el siguiente párrafo (abajo en rojo) en la declaración.
“Es en ese clima de malestar general en el que irrumpen los fenómenos juveniles de aquella época entre los que se puede contar a un pequeño grupo que arranca en estas latitudes y se va extendiendo a puntos cada vez más distantes. Este grupo no puede expresarse libremente porque ya en esos tiempos empiezan a sucederse las dictaduras y cuando la actividad militante de sus miembros los lleva a la necesidad de comunicar sus planteos a conjuntos más numerosos, comienza a desatarse el conflicto que luego lleva a la cárcel y a la deportación a tantos jóvenes a quienes quisiéramos recordar en este momento: jóvenes valerosos de Chile y Argentina que terminaron desarrollando en el exilio a ese movimiento naciente. Queremos también recordar especialmente a los primeros miembros de España, Italia y los Estados Unidos que acogieron solidariamente a los exiliados de aquella época. Hoy se encuentran presentes varios de estos antiguos amigos que siguen unidos por tantas experiencias comunes… Para todos ellos, nuestro cálido saludo.”
Bueno, resulta que yo soy uno de esos jóvenes chilenos que se refugió en Argentina, en 1974, y que más tarde ayudó a propagar “las ideas” de Silas en Europa. Yo usé dinero y tiempo irrecuperable en Inglaterra en reuniones y repartidas de panfletos que nunca condujeron a nada útil. De eso hay sus decenas de testigos. Y ahora, cuando leo la declaración de Silas, sencillamente me da náuseas.
Antes una aclaración: Cuento con el permiso de Rubén Palma (también un ex participante) para nombrarlo. Otra personas, con una excepción, serán sólo nombradas por sus iniciales. Conozco mucha gente que se avergüenza hoy en día de haber participado en la secta de Silas. Estas personas tienen toda mi comprensión. Pero hay límites, y de no haber sido por la hipocresía de la declaración de Silas yo preferiría no hablar de este asunto.
Mis primeras reuniones en la secta fueron en 1970. El organizador de las reuniones era L.F.C. secundado por L.V. Estas reuniones se hacían en una pieza de una casona vieja de la calle Catedral. La pieza estaba siempre vacía de muebles, en una pared había una sobredimensionada “mándala” (símbolo de la secta) y el “epónimo” (apodo para capitanejo de la secta) se sentaba en el suelo luciendo ostentosamente su “ófiton” (medallón con símbolo de la secta). En esas reuniones se leían los libros de Gurdjieff y Ouspenski y se explicaba cómo conseguir niveles superiores de conciencia, cómo transformarse en superhombre, para lo cual había que liberarse de las grabaciones anteriores, y era muy importante despersonalisarse, hacer el vacío a las instituciones del “sistema”, etc. En marzo de 1972 entré de lleno de lleno a las actividades de la secta, las que se vieron interrumpidas, como todo se vio interrumpido, por el golpe de los militares.
En abril de 1974 arribamos Rubén Palma y yo a Buenos Aires. Fuimos alojados por la Cruz Roja Internacional en una casa para refugiados de toda Latinoamérica, que venían de Chile. Las condiciones eran horribles y tratamos de encontrar a los argentinos del “movimiento”, como la secta se hacía llamar entonces, pero sin resultado. Era natural querer encontrar a gente que compartía nuestras ideas, eso hacían también los refugiados políticos.
Finalmente encontramos a otros chilenos, E.R, G.E y H.D, que también había participado en Chile. Ellos nos advirtieron de que mejor no contactáramos a nadie en Argentina, porque no íbamos a recibir ningún tipo de ayuda, todo lo contrario. De todas maneras y creyendo que todo era un mal entendido fuimos a la librería de la secta, que quedaba no muy lejos del obelisco, en un pasaje de calle Corrientes. No terminábamos siquiera de presentarnos, no bien habíamos dicho la palabra Chile, cuando el tipo detrás del mostrador, un tal J.D., nos pidió que saliéramos del local. Independiente de si el tipo en cuestión está todavía en la secta o no, pero se trataba de un tipo feísimo de aspecto y como ser humano. “¡Che, en Buenos Aires no tenemos tiempo para pavadas!” dijo, y sencillamente no nos quiso escuchar. Abandonamos el lugar sin lograr entablar un mínimo diálogo.
Varios eran los chilenos a los cuales se les negó todo tipo de ayuda. También están E.C., P.P, A.P., N.M. y su pareja, A.L. y su pareja, y luego aquellos de los cuales sólo recuerdo los “nombres internos” que daba la secta y que eran: Nemetor, Raum, Menthor, Deimia y Sibila. Habían muchos mas, unos treinta en total, pero no me acuerdo de todos los nombres o apodos.
Hubo una situación que fue muy comentada. Silas se encontraba cerca de la librería de la secta, en el pasaje de calle Corrientes, cuando A.P. que estaba en el café de enfrente lo abordó preguntándole que por qué nos trataban tan mal en Argentina. Todo lo que hizo el muy cobarde fue reírse tratando de dar a entender que se trataba de un problema menor. Pero A.P. insistió. Y el muy hipócrita de Silas se apuró en emprender la marcha. A.P. insistió y le gritó que si el era Silo que explicara el porqué de la mala voluntad. Pero Silas estaba empeñado en borrarse del lugar. Una actitud muy humanista.
Simultáneamente a todo ésto, hubo chilenos a los que se trató muy bien: Aquellos que misionaban para la secta en otros países y por eso eran muy importantes. En el mismo mes de abril se hizo una reunión en un departamento céntrico de Buenos Aires, para “aclarar la situación de los chilenos en Argentina”. A esa reunión acudieron varios de los argentinos considerados muy importantes en la secta. La manera en que fuimos recibidos fue nada amable. Se nos exigió a que nos devolviéramos a Chile, cosa que muchos de nosotros no podíamos hacer. Se insistió en que no había que salir de Chile, había que quedarse y “trabajar por el costadito”, una frase de la cual después los chilenos nos reíamos mucho. Lo único importante era la cantidad de gente de la secta en “el área Chile”. Rubén Palma y yo preguntamos si alguien nos podía guardar el poco equipaje, los maletines que traíamos de Chile, temíamos que fuera robado en el refugio donde vivíamos. Pero nadie quiso hacerlo. Otros preguntaron por una dirección estable donde poder recibir cartas de Chile. Tampoco se pudo prestar ese servicio. Entre medio se hacían llamadas telefónicas, con mucho aparato y parsimonia, que años después por uno de los participantes argentinos vine a saber, eran a Mendoza. Los “coetaneos” que nos estaban mandando de vuelta a Chile estaban en contacto directo con su maestro espiritual. Cabe nombrar que hoy, ninguno de los chilenos que estuvo en mi situación en Argentina es participante de la secta.
Las sectas son sectas entre otras cosas porque una persona es la que decide todo. El decreto de no ayuda a los chilenos provenía de Silas mismo. Y era lo único lógico, puesto que en la secta siempre hay un grupo de fanáticos que acepta todos sus caprichos y decretos sin chistar. Pero en ese momento no se me podía ocurrir que el líder de lo que creíamos era un movimiento serio y solidario fuera el real gestor de esa fea traición. Hay personas que hoy recuerdan a Silas diciendo que los chilenos que llegaban a Argentina eran lumpen y que solo estaban interesados en la “bolsa de trabajo” que tenía la secta en Argentina. El estar interesado en trabajo no es ningún delito. Y por otro lado la mencionada “bolsa de trabajo” era uno de los tantos proyectos de la secta que nunca funcionaron y que existían solo en la fantasía de sus fanáticos. Basta un poco de comparación para llegar a la conclusión de que la secta de Silas debe estar entre las mas inoperantes e inútiles. Sé de ex-siloistas que hoy no tienen nada en contra de admitir que una vez participaron de una secta, pero no quieren decir cuál para no ser asociados con esa porquería.
Pero también hay otros detalles reveladores de los cuales no nos dimos cuenta en ese entonces. En ningún momento vimos una sola declaración de solidaridad con los siloistas presos en Chile. Tampoco supimos de reuniones ni actividades solidarias. En ese tiempo habían al menos cinco presos en Chile. Otros habían caído presos no por siloistas, pero porque en el pasado habían sido políticos o porque alguien en sus familias lo era. Lo importante aquí es que no hay una sola declaración de Silas en ese periodo de solidaridad con los detenidos. Todo lo contrario, en todo momento se criticaba a los chilenos presos de no haber “comprendido el momento de proceso”. Un hecho que no se puede negar, porque hay cantidad de testigos, es la circulación de una cinta con una de las incontables charlas de Silas, en que se decía que a los que estaban presos les iba a hacer bien la estadía en la cárcel porque les iba “a servir para pensar”. Si bien recuerdo, en Chile circuló esa grabación, debido a que A.C. un chileno-argentino con dos hermanos siloistas, la trajo a Chile desde Argentina. Las únicas grabaciones, los únicos papeles que circulaban para la lectura en los grupos provenían de Silas y nadie mas.
La verdad es que Silas, este campeón del humanismo, estaba celoso del alcance del movimiento chileno que era de lejos más organizado y efectivo que el que había hecho él en Argentina. B.vE. era el lider del movimiento chileno, y no bien éste cayó preso Silas se encargó de ridiculizarlo. De esto el mejor ejemplo es J.M. un chileno-americano que llegó a Chile con el explícito encargo de Silas de ridiculizar a B.vE. y los demas detenidos. Este tipo venía directamente de Mendoza y creó sistemáticamente y con materiales escritos del “maestro” una atmósfera de deslealtad para con los presos (cabe nombrar que ninguno de éstos es ahora participante). Otro ejemplo de la actitud oficial de Silas es E.R. un chileno-argentino, que a fines del año 74 recorrió varios paises de Europa junto a su pareja explicando que no había que perder tiempo haciendo solidaridad con los presos en Chile. No había que “disipar energía” en esas actividades. Todo se iba a solucionar solo y “por proceso”. E.R. explicó en todo momento que él era enviado por Silas. Sé positivamente que muchos fueron los chilenos que por solidaridad natural y contradiciendo la orden oficial siguieron mandando cartas a organizaciones internacionales para que se liberara a los detenidos.
Quiero agregar finalmente que Rubén Palma, la pareja de este E.C y yo, recibimos gran ayuda de una persona siloista en Argentina. Esta persona es M.D., que nos alojó por meses en su departamento del barrio Palermo. M.D. era en ese entonces un simpatizante, que no era considerado de “gran nivel”. El nos confesó varias veces que era hostilizado por los fanáticos de la secta porque nos daba alojamiento. Frecuentemente se lo instaba a que nos echara a la calle. Aquí van mis palabras de agradecimiento para M.D. el cual no se si continúa siendo participante de la secta. Otras personas, como N.M. (con su enorme departamento en calle Lautaro) y E.S. (el vendedor de café) también se mostraron amables y también les agradezco aquí. Y sé de otros argentinos que también ayudaron a chilenos necesitados. PERO en todos los casos se trataba de gente que obraba espontáneamente, que no era parte del grupo de fanáticos que seguían incondicionales las órdenes de Silas. Una táctica de la secta es que a los nuevos siempre se les muestra una cara distinta, jovial y relajada, a veces hasta todos bailan tomados de la mano en el mejor estilo hippie. Pero la verdad es que para adentro hay que ser rígido y fanático, ojalá manipulador y botado a gángster del estalinismo. De esto hay varios ejemplos groseros como el único que voy a nombrar por su nombre, porque sé que aún es miembro “muy importante” de la secta: Tito de Casas. Este personaje, que no oculta su odio por los chilenos, puso todo su empeño para que M.D. nos echara de su departamento. Pero bueno, Tito de Casas seguía las órdenes de su amo en Mendoza.
Naturalmente que encontré en la mentada declaración más manipulaciones e interpretaciones curiosas de hechos reales. La secta siempre se apoyó en el embuste. Una sociedad siloista sería como 1984 de Orwell. Por ejemplo: Nunca existió la publicitada meditación de Silas en las montañas, en una ermita de piedra, éste llegó fresquito de otra parte. En el panfleto Todavía hay futuro, que se repartieron en miles y en varios idiomas, se escribe que después de la arenga de la montaña, 10 discípulos habían espontáneamente vendido botellas y diarios para juntar unos pocos dólares y comenzar las reuniones, pero qué mentira mas infantil! Todos los que llevan tiempo en la secta saben que eso no fue nunca así. Otro ejemplo: La arenga en la playa de Quinteros, Chile, la del libro Silo y la liberación, se grabó en el baño de la casa de C.P. mientras alguien agitaba el agua en la tina de baño; después circularon cassettes, yo tenía uno, con la gran arenga “a la orilla del mar” y con ruido de mar. Sobran los ejemplos. La verdad, faltaría mucho, mucho tiempo para desmentir tanto embuste.
10 de Marzo, 2008 - 18:49
…eso si que es grave, la falta de solidaridad, el problema con el siloismo es que nunca debate. Yo era siloista en esa epoca y no recuerdo nada ni a favor ni en contra de los compañeros chilenos exiliados, yo estaba en mendoza, y llegaron muchos chilenos exiliados, me hice amigos, me solidarice en lo personal con algunos de ellos pero ya en esa epoca no estaba en el siloismo. Lo que si es cierto que de parte del siloismo no hubo movidas de solidaridad,que si las hubo del pc o de la izquierda peronista pero no recuerdo nada del siloismo
14 de Marzo, 2008 - 10:55
pero al fin y al cabo te “banco” un siloista durante meses, ademas parece que ese es todo tu problema
14 de Marzo, 2008 - 10:57
una cosa que no entiedo, decis que ruben palma, que es el dueño de humanoidex, era un refugiado, pero refugiado de que? acaso militaba en la izquierda? puede ser , puede ser pero seria bueno aclarar donde militaba en el 73 para decir que era perseguido politico