La bandolera apropiación del “Humanismo”
Lo siguiente es un párrafo de silo en la Universidad Autónoma de Madrid el 16/04/93. La “conferencia” se titulaba: Visión actual del Humanismo.
“No es necesario extenderse demasiado en la consideración de las derechas como instrumentos políticos del Antihumanismo. En ellas la mala fe llega a niveles tan altos que, periódicamente, se publicitan como representantes del “Humanismo”. Tan enorme es la mala fe y el bandolerismo en la apropiación de las palabras, que los representantes del Antihumanismo han intentado cubrirse con el nombre de “humanistas”. Sería imposible inventariar los recursos, instrumentos, formas y expresiones de que dispone el Antihumanismo. En todo caso, esclarecer sobre sus tendencias más solapadas contribuirá a que muchos humanistas espontáneos o ingenuos revisen sus concepciones y el significado de su práctica social.”
Según silo (también apodado Silas) hay representantes del Antihumanismo, con niveles tan altos de mala fe y bandolerismo, que se han cubierto con el nombre de “humanistas”.
Parece ser que a este pintoresco mesías argentino le falló la conciencia de sí, cuando, llevado por algún lapsus hacia los planos superiores, lanzó estas certeras palabras. Pues… si bien abundan los caraduras que se apropian de todo tipo de términos para disfrazar sus verdaderas intenciones, uno de los mejores ejemplos es él mismo.
Cualquiera que revise los panfletos e incontables monólogos de silo, podrá constatar que desde el año 69 hasta comienzos de los años ochenta, la palabra “humanismo” brilla por su absoluta ausencia. De la noche a la mañana este dueño de secta, cuyas palabras son el único pensamiento y ley del rebaño, apareció como un flamante humanista.
La palabra “humanista” era comunmente usada por Silas y sus incondicionales como adjetivo despectivo hacia los críticos de la secta. Aún más… los incondicionales de la secta se vanagloriaban de NO ser una democracia. Era motivo de orgullo, el ser miembro de una secta dirigida por una sóla persona.
Y de pronto, de la noche a la mañana, eran Silas y su rebaño, todos muy humanistas.